Dream Theater Images and Words

Images and Words, el salto progresivo de Dream Theater

El 7 de julio de 1992 se lanzaba Images and Words, segundo álbum de Dream Theater. Con ello, el grupo comenzaba a escribir una nueva historia en la música progresiva. Para esa fecha, lo más llamativo era un importante cambio en la alineación de la banda: como vocalista, entraba James LaBrie en reemplazo de Charlie Dominici. Aunque para muchos seguidores del rock progresivo, incluso hasta hoy, la voz de LaBrie no resulta incluso molesta, representa un sello sonoro del grupo, colaborando en su estilo distintivo que les llevaría al Olimpo del rock.

En efecto, Dream Theater traía la experiencia de un débil disco debut (When Dream and Day Unite, de 1989). Al menos, de acuerdo con las expectativas del sello Mechanic/MCA, que había decidido cortar su vínculo con la banda luego de las bajas ventas. Debido a factores como la tensión producida tras el fracaso comercial, la diferencia en las edades (Dominici era bastante mayor que el resto) y el estilo del vocalista, se decidió su salida de la banda.

Así, era urgente encontrar un nuevo vocalista. Sin embargo, Dream Theater decidió tomarse su tiempo y no decidir apresuradamente. Luego de muchísimas audiciones, los integrantes se decantaron por el joven canadiense James Labrie, quien era cantante de Winter Rose. La afinidad inmediata, entonces, permitió consolidar a Dream Theater como quinteto nuevamente. Petrucci, Portnoy, Myung, Moore y LaBrie se ponían manos a la obra.

El trabajo detrás de Images and Words

La banda firmó contrato con el sello ATCO Records (subsidiaria de Atlantic Records), con el que también lanzarían Live At The Marquee en 1993. El trabajo de grabación de Images and Words tuvo lugar entre octubre y diciembre de 1991, en Bear TracksStudios y en los estudios de The Hit Factory. Con el apoyo del productor David Prater, Dream Theater se ilusionaba nuevamente, aunque los problemas llegarían pronto. La masterización estuvo a cargo de Ted Jensen, en los estudios Sterling Sound de Nueva York.

La fecha inicial de publicación del álbum estaba programada para el mes de febrero de 1992. El formato era de disco doble, lo que la compañía consideró demasiado arriesgado. Por una parte, Dream Theater era un grupo desconocido, que contaba con solo un álbum de muy tibia recepción. Por otra, el estilo de música del grupo no encajaba con la música predominante de inicios de la década de 1990. Todo ello generó una serie de conflictos entre el grupo con el productor y el sello, acelerando su posterior rompimiento. Muchas canciones compuestas serían descartadas entonces, apareciendo en lanzamientos posteriores de la banda.

El álbum, así, se constituía por 8 canciones. Aunque la música se acredita al grupo en su conjunto, las letras estuvieron principalmente a cargo de Kevin Moore (3), John Petrucci (3) y John Myung (1). «Take the Time», en tanto, figura como una composición totalmente colectiva.

Las canciones

Images and Words comienza con «Pull Me Under», que posiblemente tiene la intro más característica de todas las canciones de Dream Theater. En ella, Moore se inspira en el clásico «Hamlet» para representar la superación de miedos y confusiones antes de tomar venganza. Esta canción fue la primera en ser un «hit» del grupo, lo que la llevaría a tener una versión más corta para ser presentada como videoclip en MTV. Era el despegue, y en el álbum cumple la misma función. El abrupto cierre de esta pieza, además, no solo da un total sentido a la letra, sino que plantea un corte que generó más interés todavía sobre esta canción.

«Another Day» modifica el curso del sonido, en una balada de gran emotividad, dedicada por Petrucci a su padre. Los arreglos de saxo aportados por Jay Beckenstein añadían un estilo de jazz al disco (estilo muy propio del músico). «Take the Time» vuelve a otorgar agilidad, y da pie a las primeras muestras de mayor complejidad al álbum. El fraseo de LaBrie encaja perfectamente en la canción, mientras que la instrumentación va in crescendo desde las dispares y rítmicas bases de bajo y batería, hasta una paulatina explosión de sonidos. Una de las canciones más impresionantes del disco.

«Surrounded» vuelve a la textura de una balada. Sin embargo, a diferencia de «Another Day», aquí Dream Theater incorpora una sección más rockera en su interludio. Con todo, prevalece un sonido cercano al progresivo sinfónico que le da al disco una nueva textura a la que el grupo recurriría en lanzamientos posteriores.

El álbum continúa con «Metropolis Part I: The Miracle and the Sleeper». Con ella, Dream Theater no solamente lograría una magistral pieza de metal-rock progresivo, sino también abriría la puerta para otra obra maestra en su discografía: Metropolis Pt. 2 – Scenes from a Memory. La «Parte 1» añadida al título nace casi como una broma de Petrucci, tomando ribetes insospechados para convertirse en una secuela no programada originalmente, sino como respuesta a las constantes peticiones de sus seguidores. En esta canción, se logra la unidad casi perfecta de todos los sonidos instrumentales y vocales, dando espacio para que cada músico muestre sus habilidades, aunque sin perder la armonía del conjunto.

«Under a Glass Moon» continúa con el tono más frenético y metalero del disco, que contrasta fuertemente con la suave y concisa «Wait for Sleep», de hermosa melodía liderada por piano. Finalmente suena «Learning to Live», escrita por Myung, y que es la canción más extensa del álbum. Junto con ello, aquí el bajista escribe una hermosa letra de solidaridad hacia las personas con VIH. La instrumentación, quizá la más equilibrada del disco, mezclando gran energía con un pulso menos acelerado. La voz de LaBrie, además, destaca en sus registros altos, mostrando por qué, en parte, fue el hombre elegido como frontman del grupo.

Con todo, Images and Words representa no solo un gran disco de Dream Theater. En efecto, puede haber varios otros preferidos por sus seguidores. Este disco alcanza, sobre todo, el inicio de un nuevo camino del grupo, uno que ha sabido alimentar y madurar. Uno que lo consagró a la fama en diversos géneros, y que, hasta el día de hoy, ha sabido sonar fresco y como recién lanzado. Uno que ganó el respeto del mundo, quedando patentado en la historia como el disco que propuso un nuevo estilo dentro del metal y del rock progresivo.

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