La historia de la gira orquestal de Emerson, Lake and Palmer con «Works»
«En mi opinión, si vas a una tienda de discos, compras un álbum, lo escuchas y luego vas al show, quieres escuchar la música tal cual se ejecutó en el disco. El disco es como un cheque, una promesa de pago, y el pago es el show”.
Keith Emerson
El trío del progresivo inglés por excelencia, Emerson Lake and Palmer, ya lo había ganado todo con la obra maestra de «Brain Salad Surgery» (1974), con giras multitudinarias en estadios alrededor de Europa y Norteamérica y llegando a lo más alto de los rankings a ambos lados del Atlántico; por lo que decidieron tomarse un descanso que se alargó más de la cuenta por diferentes razones. Se reencontraron en 1976 en el estudio, pero ya nada era lo mismo y los roces entre los integrantes que antes eran fácilmente subsanados ahora se mostraban como verdaderas grietas en el seno de la banda. Recordemos que ellos nunca lograron ser amigos en el sentido mas amplio de la palabra.
Más allá de ello, se lanzó el doble LP “Works Vol. 1” (1977); para muchos, un trabajo algo irregular que reflejaba el divorcio en la banda, con las tres primeras caras de los vinilos reservadas para las inquietudes musicales de cada integrante, y para cerrar la cara final con las dos únicas composiciones acreditadas a la banda completa. Más allá de ello, contaba con grandes clásicos del trío como el inesperado hit de la adaptación de Aaron Copland «Fanfare for the Common Man«, así como también la épica de «Pirates«, más otras grandes piezas «solistas» de estos ingleses, como el «Piano Concerto N°1» de Emerson, «C’est La Vie» de Lake, o «The Enemy God Dances with Black Spirits» de Palmer.
El mínimo común denominador acá es que el 90% de estas piezas contaban con increíbles arreglos de orquesta, donde el esquema sinfónico pasa a dominarlo todo. Greg Lake nunca estuvo muy de acuerdo con aquella idea: “La orquesta nos limitaba”.
Pero ese lanzamiento no era suficiente para Keith. Previo avance monetario de Atlantic Records, Emerson persuadió a sus compañeros a embarcarse en una de las giras mas ambiciosas de la historia del rock progresivo de los 70: una gira norteamericana (Estados Unidos – Canadá) con una orquesta sinfónica de originalmente 65 piezas. Había que replicar el sonido de “Works” (tanto del Volumen 1 salido en marzo como del Volumen 2, de noviembre de 1977) de manera exacta y precisa.

Los números hablan por sí solos: Un personal de más de 300 integrantes en gira, entre ellos músicos de la orquesta y el staff de ELP que también incluía roadies, managers, médicos, kinesiólogos, masajistas y sirvientes varios. Por ello, la banda tenía que arrendar 3 pisos de hoteles en cada ciudad que visitaban y atravesaban todo el continente con una flota de camiones como si fuese la construcción de una megaobra, incluyendo un camión extra con instrumentos musicales de respaldo para la banda y la orquesta que finalmente nunca se usó. La pomposidad del rock progresivo de los 70, llevada hasta sus límites.

A razón de un concierto diario, los roadies recuerdan: “Solo en cablear decenas de violines nos demorábamos horas. Y eso era todos los días, una verdadera locura”.
El costo de semejante épica no perdonó. Según Carl Palmer, se gastaban 2.000 dólares a la semana en mantener la maquinaria rodando. Era cuestión de tiempo que quedaran en la absoluta bancarrota. Su manager de la época recuerda: “Teníamos que detenernos, era una locura de despilfarro de dinero”
«Seríamos millonarios si no fuera por ti y tu estúpida orquesta»
Greg Lake a Keith Emerson
La orquesta realizaba audiciones en algunas escuelas de música de las zonas que iban visitando, que se fueron incorporando al tour viajero para enriquecer el sonido, con muchos jóvenes recién salidos de los conservatorios. Para ellos era su primera oportunidad de tocar en vivo ante una audiencia multitudinaria. Cuando la banda los llamó a una reunión en uno de los hoteles para contarles la triste noticia de que no podrían girar más con ellos por temas económicos, los músicos más jóvenes simplemente echaron a llorar.
“Sigamos, no nos paguen nada, solo denos la comida y los pasajes, ha sido una experiencia tan increíble que lo haremos gratis”, argumentaron. Lamentablemente, la legislación americana les obligaba a pagarles so pena de enormes multas, por lo que no podrían haberlo hecho gratis aunque quisieran.
Carl recuerda: Haber girado con esa orquesta fue un error. Haciendo los cálculos más tarde, cada uno de nosotros tres perdió alrededor de 3 millones de dólares de la época, cosa de la que no nos recuperamos jamás económicamente, hasta el día de hoy. Pagamos 6 semanas por la orquesta y solo pudimos usarla durante 3. Sin embargo, fue un error que, en retrospectiva, estoy contento de haber cometido.
Pensábamos que íbamos a estar 2 años girando con la orquesta (risas), realmente no teníamos noción alguna del costo. Probablemente fue una idea demasiado adelantada a su tiempo.
Lo mejor de todo es que aquel «error» nos dejó un concierto inolvidable para la posteridad que figura dentro de lo más alto del rock progresivo de todos los tiempos: La fabulosa filmación del 27 de agosto de 1977, en el Estadio Olímpico de Montreal, en Canadá, inmortalizada también en el disco «In Concert» (1979), más tarde reeditado en CD con canciones extra bajo el título de «Works Live» (1993).
Coronada por algunos como uno de los momentos más icónicos de toda la época del rock progresivo clásico, y condenada por otros como el símbolo de todos los excesos y caricaturas en los que cayeron nuestros héroes a fines de los 70, lo cierto es que estos shows no dejarían indiferente a nadie.
Esto marcó el comienzo del fin de ELP, pero al final del día… ¡Qué comienzo del fin!






