Un viaje iniciático hacia la libertad musical de Frank Zappa

Representación de Frank Zappa por Michael Wardle

¿Progresivo? ¿Experimental? ¿Vanguardista?, con estos y otros epítetos han tratado de describir la música de Frank Zappa. Ya me imagino la cara de hastío y con una sonrisa sarcástica del maestro cada vez que trataban de explicar el sonido que salía de su cabeza y que le ponían estas etiquetas.

El conjunto de su impresionante trabajo sonoro se podría definir solamente con una sola palabra: libertad. Y es esa libertad la que hizo posible la creación de discos que navegaban por «estilos» que muchas veces se contraponían unos con otros. Cuando las personas escuchan ciertos temas de Zappa, especialmente en vivo, y piensan que está improvisando y que los músicos que están interpretando la música compuesta por Frank se están yendo por sus propios derroteros, es desconocer la rígida estructura compositiva que regía el trabajo de Frank. Tomo como ejemplo un tema llamado «The Black Page #1» que Zappa escribió originalmente para bateria y en que cada ‘beat’ está transcrito en una partitura y que al escucharlo, cualquiera podría pensar que es algo totalmente improvisado y que no sigue ningun orden melódico establecido.

La música de Zappa se tiene que escuchar sin ningún tipo de atisbo de «rigidez musical»; cuando se pone un disco de Zappa solo queda entregarse y asumir emocionalmente que vamos a ser expuestos a una de las mentes más innovadoras del siglo 20. La liberación que produce escuchar un álbum de Frank, transforma el sonido en energía pura que recorre cada poro de nuestro ser. Con un carrera que abarcó cuatro décadas, Frank editó 62 álbumes entre los que se encuentran discos que han influenciado a cientos de músicos y ha inspirado a miles de personas alrededor del planeta. Así mismo después de su fallecimiento, la familia del maestro se ha encargado de compilar, proteger y editar innumerables trabajos discográficos, donde podemos escuchar el gran legado que dejó Zappa.

Hablar de la música de Frank Zappa, es hablar de melodías sin límites, sin barreras intelectuales, no tienen tiempo ni espacio, no tienen «género», no se puede encasillar, a veces indescifrable, a veces caótico, un viaje en que la vorágine hace mella en nuestro subconsciente. Por cierto el sarcasmo, el humor negro, la ironía llevada a terrenos en que algunos se pueden sentir ofendidos es un sello indeleble en las melodías y letras eternas que nos dejó, a nosotros simples mortales, el maestro.

¿Qué hace que la música de Zappa sea tan admirada? No pretendo contestar una pregunta así, quizás alguien más con un «ego» que no se pueda contener pueda contestarla pero quizás pueda y solo pueda, dar un pequeño atisbo, una pequeña mirada a través del rabillo del ojo y aventurarme en algo que finalmente es algo muy personal para el que escucha a Frank. Adentrarse el mundo inigualable de Zappa es dejar atrás cualquier prejuicio, es dejarse absorber por un manantial de melodías que como un río en constante cambio, nos invita a un viaje iniciático.

La variedad de la música del maestro nos puede llevar desde las más pasmosas y viscerales melodías hasta momentos de una delicadeza sublime. Momentos de rebeldía pura, inconformismo, de romper todos los parámetros de repetición y de no sonar como todos los demás. Hablando de eso, en 1984 le hicieron una entrevista en MTV y entre los diferentes temas tocados era su opinión sobre el «rock progresivo» y la respuesta de Zappa fue:

Bueno, yo diría que la definición general que la gente aceptaría – no digo que sea la mia – es que el rock progresivo es aquello que no suena como el rock común. El rock común es todo aquello que suena como a si mismo. Todas las canciones suenan igual. Todo lo que pasan en MTV, todo lo que pasan en la radio. eso es ‘rock’. El rock progresivo es aquello que no suena como eso.

Frank Zappa, MTV, 1984

Luego de esto la entrevistadora le empieza a nombrar varias bandas que ella considera «progresivas», entre las cuales nombra a Procol Harum, Traffic, Pink Floyd, Jethro Tull, ELP, Yes, King Crimson, Genesis y en un acto onírico a Devo. Luego le pregunta a Zappa si tenía algún comentario sobre esas bandas, ante lo cual el maestro contrapregunta «¿Es eso rock progresivo? Yo no diría eso«, ante lo cual lo cual la entrevistadora pregunta ¿no consideras a ninguna de estas bandas como rock progresivo?, a lo cual Zappa le pide que las nombre de nuevo: ¿Procol Harum? No. ¿Traffic? No. ¿Pink Floyd? A veces. ¿Jethro Tull? A veces. ¿Genesis? A veces. ¿ELP? A veces. ¿Yes? A veces. ¿King Crimson? A veces. ¿Devo? No, yo no consideraría a Devo como rock progresivo.

Y ¿tú?

Tampoco me considero rock progresivo. De hecho, la mayoría de la veces ni siquiera es rock & roll, tan solo pasa que mi musica es consumida por público del rock & roll.

Frank Zappa, MTV, 1984

La periodista consulta: ¿Crees tu que como músico has tenido alguna influencia sobre las bandas que te mencioné? Siempre existe la posibilidad…

La carrera de Zappa, que abarcó más de cuatro décadas, está repleta de momentos únicos, de álbumes considerados obras maestras, indispensables, esenciales. Ya desde su primer disco, junto a The Mothers of Invention, llamado «Freak Out«, editado en junio de 1966, podemos escuchar todas las influencias que traía consigo el músico como el rhythm and blues, el doo-wop (que esencialmente es un estilo en donde un grupo vocal hace armonías) y el blues, todo ello aderezado con una alta dosis de sátira. Ciertamente fue un proceso de aprendizaje, tanto para él como para sus compañeros de banda, aunque en el caso de Zappa ese proceso lo venía desarrollando desde su adolescencia cuando fue expuesto a diversa música como la de Stravinsky, Varese y la música popular de la época. Antes de grabar «Freak Out», Zappa estuvo viviendo un intenso periodo de su vida en que la experimentación se hizo norma en su proceso creativo, en la que grabó soundtracks para películas de bajo presupuesto e igualmente hay una historia muy particular que paso a contar:

En marzo de 1965, Frank Zappa fue detenido y encarcelado durante 10 días, acusado de «conspiración para cometer p03n0grafía». ¿Como? ¿Por qué? Aquí va…

Después de su divorcio en 1964, de su primera esposa, Kathryn Sherman, Zappa prácticamente se fue a vivir a los estudios Pal Recordings (del ingeniero Paul Buff), ubicado en la ciudad de Rancho Cucamonga, California, que luego Frank compraría y lo rebautizaría como Studio Z. Fue en ese lugar en donde Zappa dió rienda suelta a su creatividad, trabajando y experimentando por horas con cintas de grabación. Igualmente tocaba en una banda para poder hacer algo de dinero y fue precisamente eso, que lo llevó a vivir esta particular historia.

Zappa era conocido por la prensa local como «el rey de las películas de Cucamonga» y la policía empezó a sospechar de que estaba haciendo películas de corte nop0rgráfico. El asunto es que, no se podía dar el lujo de rechazar alguna oferta para hacer alguna cinta y sucedió que un día le ofrecieron 100 dólares para hacer una cinta de audio con sonidos de corte erótico, cinta que grabó junto a una amiga. Cuando la grabación estaba lista, Frank la fue a entregar y fue arrestado por «romper las leyes sobre la moral». Todo había sido planeado por la policia, lo que provocó en el maestro un profundo sentimiento de antiautoritarismo. En el proceso de confiscación del material por parte de la policía se encontraban cientos de cintas, de las cuales solo le fueron devueltas una decena y que solo con el paso de los años pudo recuperar.

En su extenso catálogo, Zappa se vio involucrado con una impresionante cantidad de músicos, músicos que luego de haber vivido la potente experiencia de tocar con él, brillaron con luz propia en diversos proyectos y bandas. La lista es larga pero puedo destacar en el caso de la batería a Jimmy Carl Black, Paul Humphrey, Aynsley Dunbar, Chester Thompson, Terry Bozzio, Chad Wackerman y Vinnie Colaiuta. Los percusionistas Ed Mann y John Bergamo. Mencion aparte se merece la fabulosa percusionista Ruth Underwood. En la guitarra, instrumento en el que Zappa desarrolló una técnica propia en donde los largos solos son parte de la casa, podemos encontrar a los tremendos Adrian Belew, Steve Vai e Ike Willis.

Con respecto a Adrian Belew es interesante contar de como fue «descubierto» por Frank: Corría el año 1976, cuando la banda de covers de Nashville, «Sweetheart» tenía entre sus filas al guitarrista Adrian Belew vestido como gangster de los años cuarenta. Belew estaba un poco desilusionado de no haber podido conseguir un contrato y grabar su propia música.

Un 18 de octubre de ese mismo año, Frank Zappa había dado un concierto en la ciudad y después del show estaba buscando algo de música en vivo para ir a disfrutar. Su chofer (Terry Pugh), lo llevó a ver a su banda amateur favorita, Sweetheart en el Fanny’s Bar y luego de un par de minutos de escucha, Frank sube al escenario para estrechar la mano de Belew y decirle que le diera su número para llamarlo para una audición cuando la gira terminara.

Fue así que seis meses después, Belew estaba en un vuelo hacia Los Angeles para la audición con Zappa donde le fue dada una lista de canciones para que se aprendiera. En la audición, Adrian estaba muy nervioso, tanto por estar en un ambiente lleno de músicos profesionales como la constante entrada de personajes que estaban siendo audicionados. Belew le dijo a Frank que pensaba que no lo había hecho bien y que pensaba que la audición iba a hacer entre ellos dos en un ambiente más relajado. Ante esto Zappa llevó a Belew a un lugar más tranquilo y pudo tocar lo que tenía para él, al finalizar Zappa extiende su mano y le dice: tienes el trabajo. El olfato del maestro Zappa para reclutar nuevos talentos es incuestionable.

Después de terminar la ópera rock de varias partes titulada «Joe’s Garage», Zappa salió de gira nuevamente con un elenco de personajes completamente nuevo, siendo Steve Vai uno de los muchos aspirantes que buscaban tocar con él. Aunque Vai apareció entusiasmado por tocar, Zappa lo ponía a prueba incluso antes de tocar alguna canción.

Mientras repasaba un puñado de partes instrumentales, Zappa arrinconó a Vai sobre los pasajes instrumentales más oscuros en los que estaría trabajando. Al recordar la experiencia, Vai recordaría que el guitarrista le decía que tocara secciones de todas las formas poco convencionales imaginables, diciendo: “Él tocaba algo y decía: ‘Toca eso’, y yo toco. Luego dice: ‘Ahora, tócalo en ⅞. Entonces lo tocaba en ⅞. Él dice: ‘Ahora tócalo en reggae ⅞».

Mientras Vai escuchaba cada instrucción que Zappa le daba, se topó con un obstáculo cuando el maestro le pidió que hiciera algo físicamente imposible con una guitarra estándar. Después de varias sugerencias más sobre cómo cambiar el tipo de compás, Vai recordó: “Dijo: ‘Está bien, agrega esta nota’. Y fue imposible. Era físicamente imposible, no sólo para mí sino para cualquiera. Le dije: «No puedo hacer eso», y él dijo: «Bueno, he oído que Linda Ronstadt está buscando un guitarrista».

Completamente abatido por la experiencia, Vai estaba haciendo las maletas para irse a casa al final de la sesión, pensando que había desperdiciado su oportunidad de trabajar con Zappa, sólo para que le dijeran que había conseguido el puesto en la banda. Haciendo su debut con la guitarra rítmica en el álbum «Tinsel Town Rebellion» de 1981. Tanto Zappa como Vai brindaron una clínica sobre cómo modificar los parámetros de hacia dónde podría ir la guitarra eléctrica, combinando elementos de fusión, rock e innovación musical en uno. Una experiencia musical ecléctica.

Otros músicos que dejaron un gran legado junto a Zappa son los tecladistas George Duke, Ian Underwood e igualmente el saxofonista Tommy Mars, y otros multi-instrumentista como son Robert Martin y Don Preston. Menciones aparte a los talentosos Jean-Luc Ponty y Eddie Jobson.

Consignar también su colaboración junto a Captain Beefheart en el disco parte en vivo, parte en estudio titulado «Bongo Fury» de 1975, su trabajo orquestal acompañado de la London Symphony Orchestra y el Ensamble Modern. Otra colaboración digna de nombrar es la que tuvo junto a Pink Floyd el 25 de octubre de 1969, en el festival Actuel, realizado en Amougies, Bélgica y en donde interpretaron, en forma improvisada el tema «Interstellar Overdrive». Zappa recordaba sobre este festival, «me ofrecieron 10.000 dólares para ser un maestro de ceremonias con todos los gastos pagados, e ir allí y, ya sabes podía hacer lo que quisiera, así que acepté. Entonces, llegué allí y se olvidaron de decirme que nadie hablaba inglés«. Puedes ver el vídeo de este memorable momento aquí

Con otro músico que tuvo una colaboración que pasó a la historia fue con John Lennon, aunque no terminó de la mejor forma y acá puedes leer lo que sucedió.

Los discos de Zappa son una puerta abierta hacia nuevos horizontes, a veces el viaje puede moverse por arenas tranquilas pero un gran porcentaje del camino se desarrolla en una vorágine que a algunos los puede pillar desprevenidos. Hay gente que piensa que para escuchar a Zappa hay que tener un conocimiento previo de la «construcción» melódica de él y aunque en cierto sentido puede ser asi, otras veces el solo «dejarse llevar» es el ingrediente principal para los momentos mágicos que nos regaló Zappa y eso puede ser suficiente para los «oídos inocentes».

¿Como iniciarnos en Zappa? Bueno, la discografia del maestro pasa por diferentes niveles y sus discos son tan eclécticos que todo depende de cuál se elija para comenzar. Podría recomendar «Hot Rats» de 1969 como un buen punto de partida, otro álbum que podría recomendar para los «no» iniciados es «Over-Nite Sensation» de 1973 y el fenomenal registro en vivo «Roxy & Elsewhere» editado en 1974.

En cuanto a trabajos más «desafiantes» podría citar a «We’re Only In It For The Money» de 1968, «Uncle Meat» de 1969, «The Grand Wazoo» y «Waka/Jawaka» ambos de 1972, «Apostrophe (‘)» de 1974, «Joe’s Garage» de 1979, «Frank Zappa Meets The Mothers of Prevention» de 1985 y «Broadway The Hard Way» de 1988. Sea cual sea tu opción, que tengas un gran viaje melódico.

Este articulo, es a raiz de la conmemoración del trigésimo aniversario de su fallecimiento. Un abrazo estés donde estés maestro…


Amante de los sonidos vanguardistas pero con una parte de mi corazón en lo melódico, fui criado en mundos donde el caos sónico se transforma en belleza. Viajo desde lo más clásico a las más apabullantes expresiones artísticas.

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