¿Es War Stories un nuevo LP de Camel?

Han pasado 23 años desde «A Nod and a Wink» (2002), el último álbum de Camel, y durante este tiempo abundaron las especulaciones sobre si Andy Latimer volvería a brindarnos música nueva.

Es cierto, hemos tenido excelentes shows de la agrupación en esta última década, incluso registrados en videos oficiales; pero sus cortas duraciones, unidas a una prematura cancelación de la última gira de 2023 por una cirugía de urgencia en su espalda que lo ha dejado fuera de los escenarios a la fecha de escribir estas líneas, nos ha dejado con un sabor amargo.

Luego de aquello, silencio. Eso, hasta agosto de 2025, ya que tras más de dos décadas de mutis discográfico, y casi sin publicidad alguna, Andy comenzó a dejar caer varios tracks exclusivos en su Bandcamp; algunos nuevos y otros de su archivo personal.

Había de todo, desde piezas de puro divertimento como «Too Busy Rockin’ a verdaderas bellezas sonoras como «Seeking Refuge«, «Second Chance» «Drafted«, «In The Dark» y una interesante versión acústica de «Lady Fantasy«, con su guitarra y voz inconfundible, intactas. Aunque la mayoría de las canciones no alcanzan a cronometrar siete u ocho minutos de duración, este movimiento discográfico ha comenzado a albergar esperanzas acerca de algún tipo de lanzamiento futuro, hecho y derecho.

Inesperadamente, el 1 de octubre de 2025, en medio de esos dumps con publicidad cero, teníamos tímidamente disponible «War Stories«, una extensa suite de 48 minutos, provocando asombro y entusiasmo entre los seguidores. ¿Es verdad? ¡Ha vuelto!, ¡Esto tiene la misma duración de los viejos LP!”, se leía en las comunidades de habla inglesa.

Incluso Pete Jones, miembro actual de la banda, y colaborador en esta obra (y también de varias de las anteriores piezas, a quien entrevistamos acá), comentó en sus redes sociales que si bien técnicamente no puede llamarse un álbum de Camel, en su opinión «War Stories» es lo más cercano que hemos tenido a Camel desde 2002, una obra conmovedora y sobrecogedora”.

Historias de guerra

A lo largo de su carrera, Latimer ha vuelto recurrentemente al tema del costo humano de la separación y el conflicto, plasmándolo en varios álbumes conceptuales de Camel, tales como «Stationary Traveller» (1984) sobre la Berlín dividida de la Guerra Fría, o «Nude» (1981) que nos contaba sobre la soledad de un soldado aislado tras la guerra. También podemos nombrar esfuerzos noventeros como «Dust and Dreams» (1991) y la lucha por sobrevivir y pertenecer en medio de la adversidad, y «Harbour of Tears» (1996) con familias desgarradas por la emigración irlandesa.

En «War Stories», todas estas temáticas convergen en una meditación de toda una vida sobre la resistencia, el desarraigo y el largo camino de vuelta a casa en medio de algún tipo de combate. Latimer dedica la obra “a aquellos con pasión, fuerza y coraje que se ven obligados a soportar conflictos”, marcando desde el inicio su intención humanista.

Como puedes observar, el hilo conductor con la discografía de Camel, está.

Nos encontramos ante un viaje conceptual claramente trazado, donde la suite se divide en 14 secciones tituladas que narran un periplo circular, desde la partida en “Home”, a través de tormentas y penumbras, hasta el anhelado regreso de “Going Home«. No son canciones independientes, sino pasajes conectados que fluyen orgánicamente uno dentro de otro, obligándonos a experimentar el trayecto completo, tal como Latimer lo concibió. Vamos, un LP conceptual como los de toda la vida.

En efecto, «War Stories» funciona como una única pieza continua mayormente instrumental, pero de tanto en tanto emergen voces humanas, como el ya mencionado Pete Jones en letra, voz y saxo en las secciones “In the Dark” y el conmovedor clímax “Going Home”. Por su parte, el fallecido tecladista Guy LeBlanc realiza un cameo póstumo tocando piano, bajo y batería en “Going Home”.

De hecho, Latimer comparte la autoría de esos dos segmentos con Jones (en “In the Dark”) y con Jones + LeBlanc (en “Going Home”), un detalle que une colaboradores de distintas épocas, ya que LeBlanc, quien falleció en 2015, “toca” aquí junto a Pete Jones, el músico que ocuparía su lugar en las giras actuales de Camel.

Entre las penumbras

Desde los primeros minutos de “Home”, la guitarra de Andrew nos hechiza, como siempre. Su estilo a lo largo de la suite destila una profunda expresividad, donde cada nota sostenida y cada dinámica de sus dedos en la presión sobre las cuerdas, construye un lenguaje emocional exquisito y lleno de sabiduría, que traduce a la perfección el destierro y la añoranza del hogar.

A medida que la obra avanza, atravesamos paisajes emocionales variados, universales y profundamente íntimos. Por ejemplo, en la sección “We Are One” un coro irrumpe evocando la famosa Tregua de Navidad de la Primera Guerra Mundial, donde enemigos cantan juntos desde trincheras opuestas, revelando una humanidad compartida en medio del fragor de la batalla. Este momento se funde luego en “Belief”, donde reconocemos los acordes y la delicadeza melódica característicos de Latimer.

El corazón dramático de la suite llega con “Waiting” y “Lost for Words”, dos movimientos impregnados de melancolía a raudales.

En «Waiting» y sobre un lecho de teclados y baterías sutiles, la guitarra de Andrew lanza notas solitarias, extendidas, casi como un faro en la noche que corta la neblina marina hacia solos altamente melódicos. La música es a la vez nostálgica e insistente; se percibe un propósito que, sin embargo, aún busca dirección.

En estos pasajes Latimer nos demuestra una vez más como una sola nota sostenida en las manos correctas pueda comunicar sensaciones tan profundas como anhelo y determinación vacilante a la vez. Allí, emergen pequeños detalles llenos de significado, donde a veces escuchamos el susurro de una voz parece cantar “reaching out to me” (alcanzándome), indistinta, pero hermosa y doliente, seguida del ulular de un búho que atraviesa la oscuridad nocturna. Bellísimo.

En “The Cellist”, Latimer introduce un piano que dialoga con lo que suena como un violonchelo. Tras ese delicado canvas, la música empieza a cobrar mayor fuerza en ecos que recuerdan a «Dust and Dreams», donde la voz del chelo es asumida por la guitarra con un tono cálido, que crece y se desarrolla hasta encontrar esa imprescindible escencia camélida.

Irrumpe entonces una presencia sonora más amenazante, quizás representando la furia o el peligro del conflicto, que luego cede el paso a un solo de guitarra contrastante, deliberadamente en un registro más agudo, apoyado por una sólida y rockera batería.

Llegados a este punto ocurre la transformación decisiva, donde la guitarra solista regresa cada vez con mayor fuerza, ahora imponente, decidida, casi triunfal. Es como si finalmente hubiera encontrado aquello que buscaba. Se percibe una nueva certeza, una confianza que antes faltaba, y la música comunica la sensación de haber hallado el camino de vuelta a casa.

Todo se siente cuidadosamente compuesto, controlado con cariño, cincelado con paciencia, y cada estallido está dosificado para servir a la atmósfera del momento. Este dominio supremo del tempo y de la dinámica hace que, cuando por fin se desata alrededor del minuto 37 con una erupción de intensidad y profundidad, ese clímax cobre un significado especial y catártico.

En ese pasaje culminante, todos los instrumentos convergen en un solo compromiso, marchando unidos hacia adelante. Se oyen efectos sonoros de multitudes y truenos que retumban en el cielo y relámpagos cruzando el panorama auditivo. La tormenta emocional alcanza su pico, hasta que la guitarra vuelve a emerger, restableciendo la calma con un sentimiento de unidad, esperanza, consuelo y seguridad finalmente conquistados.

Tras esa cumbre, llega la sección final “Going Home” que nos recibe con un delicado piano y el agradable color de voz de Pete Jones (chequeen sus discos de Tiger Moth Tales), quien lanza la pregunta que rompe el corazón: “¿Cuándo podremos volver a casa?”, seguida de una respuesta a modo de plegaria cumplida: “Vamos de regreso a casa, al lugar al que pertenecemos”.

La música transmite a la vez la alegría y la extenuación de quien ha sobrevivido a la odisea; el alivio de llegar al hogar y el peso de todo lo perdido en el trayecto. Ya no escuchamos solo la historia de alguien más, dado que la guitarra de Andrew actúa como un verdadero espejo y pincel que sentimos como nuestro, mientras un coro final se alza para reafirmar la emotiva victoria lograda.

Aunque luego de aquel peligroso periplo, ya nunca más seremos los mismos.

¿Es War Stories un LP de Camel?

Andrew Latimer, a sus 76 años, nos entrega una obra que innegablemente destila «Camel» por todos lados. Y eso, ya es para celebrar.

«War Stories» es un viaje que invita tanto a la ensoñación como a la reflexión sobre los estragos de la guerra y la esperanza del regreso. En última instancia, esta pieza se erige no solo como un homenaje a quienes sufren por conflictos pasados y actuales, sino también como un tributo a la resiliencia y espíritu humano que anhela reencontrarse con un hogar, real o simbólico.

Andrew ha logrado, con silenciosa humildad, nula publicidad y enorme corazón, uno de los trabajos más profundamente emocionantes del año 2025. Un regalo inesperado que, sin duda, hará las delicias de cualquier fan de este verdadero baluarte de los años 70′, y que se merece un poco más de difusión.

¿Es un disco de Camel?, poco importa eso ya.


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