Pat Metheny y «Side-Eye III+», un mapa de ruta para el fin de la década
¿Una vuelta a las raíces? Así informábamos sobre la salida del single de Pat Metheny «Don’t Look Down«, proveniente de «Side-Eye III+«. Ahora, por fin, tenemos el trabajo completo disponible, salido el 27 de febrero de 2026.
Y llega con doble titular. Primero, es el primer gran álbum de estudio de Pat Metheny en seis años y, a la vez, el debut de Uniquity Music, sello creado en alianza con Primary Wave y Green Hill Music. Metheny lo plantea como un paraguas para reagrupar catálogo y futuro, incluyendo reediciones de su obra desde 1984 y nuevos lanzamientos, es decir, una infraestructura para seguir publicando a su ritmo, muy a la Robert Fripp con DGMLive y tantos otros.
Comencemos explicando de qué van estos proyectos «Side‑Eye». Esta suerte de ensamble modular sirve como plataforma para tocar con músicos más jóvenes dentro del propio lenguaje de Metheny. Su antecedente discográfico inmediato es «Side-Eye NYC (V1.IV)» (2021), un en vivo capturado en disco con James Francies y Marcus Gilmore que ya estiraba el formato de trío, en parte usando el Orchestrion.
Por ello, en este actual «III+», el núcleo es Metheny con Chris Fishman y Joe Dyson, pero el “+” significa quince músicos extra añadidos para ampliar color y rango formal.
Ese «signo más» tiene nombres concretos y acá te ejemplificaremos algunos. Tenemos a Daryl Johns y Jermaine Paul en bajos, Brandee Younger en arpa, Luis Conte en percusión y un ensamble vocal liderado por Mark Kibble de Take 6. Tambien destacamos el acordeón de Vincent Peirani, y la participación del mismo James Francies en órgano Hammond en “Urban and Western”.
El trabajo se grabó en Dreamland Recording Studios, siendo un estudio residencial instalado en una antigua iglesia construida en 1896; una sala cuya acústica “grande” se vuelve parte del arreglo. La producción y mezcla quedan para Pete Karam, Steve Rodby y master de Ted Jensen.
Con respecto a la supuesta vuelta a las raíces que argumentamos en la noticia de enero, algo de aquello hay. Tenemos minisuites con cortes y reconstrucciones, y un uso orquestal del estudio sin caer en excesos. En ese sentido, Pat toma una base de guitarra de jazz de los 60′ junto a sus experiencias con el folk, sus viajes por Sudamérica, algo de pop setentero, y una suerte de progresivo suave, sostenido por un tono eléctrico limpio y cálido marca de la casa.
«III+» además recurre al ADN del Pat Metheny Group, añadiendo «alegría rítmica», sabores fusión world music y esa sensación de música en vivo grabada en estudio, con un excelente balance entre composición e improvisación.
Las piezas
Abrimos con «In On It«, con melodías finas, dos firmas tímbricas de guitarra limpia y sintetizada. De acá, el guiño más evidente al espíritu del Pat Metheny Group es «Don’t Look Down«, una pieza de largo aliento, exquisitos arreglos e influencias del blues
«Make a New World» aporta un equilibrio melódico entre arreglo e improvisación y una mezcla que mantiene legibilidad aun cuando la pieza escala hacia un cierre más dramático. Por su parte, «Urban and Western» hará las delicias de los fanáticos del jazz blues relajado, con ese sensual Hammond y el ensamble vocal empujando hacia un clímax gospel. .
Si la anterior era puro terreno jazz blues, «SE‑O» es latin jazz del bueno. Hammond al frente y un solo de teclado pensado para la improvisación en escenario con claros guiños al sonido del PMG, pero con otra mezcla.
El registro contemplativo de guitarra acústica lo ofrece «Our Old Street«, con un Pat Metheny en estado de gracia. En las antípodas está su sucesora, «Risk and Reward» y su progjazz virtuoso, hasta con solo de flauta entremedio.
Finalmente, cerramos con la introspección de «So Far, So Good«, la cual funciona como un cierre de tesis, donde la composición e improvisación se funden y el ensamble entra solo para completar el arco.
Sin revolución
«Side-Eye III+» está tan anclado en el presente de Pat, como en el pasado con el antiguo PMG, lo que puede ser digno de celebración. Este nuevo trabajo se presenta, además, como un obvio material de ruta, ya que se ha anunciado una gira 2026 y con una premisa explícita: El no replicar el álbum idéntico cada noche, sino usar sus piezas como plataforma para un repertorio flexible.
Por otra parte, los quince músicos invitados nunca empalagan, ya que no están como merp ornamento, sino como anclas en una estética donde la melodía sigue siendo columna, aunque el tapiz sea grueso.
No, no es un nuevo «Secret Story» (1992); pero se sostiene con sello propio, colaboración intergeneracional y un repertorio diseñado para cambiar de sentido con cada vuelta. Eso, amigos míos, se está perdiendo cada vez mas en la música moderna.






