Asceta: un nuevo representante del R.I.O. chileno (reseña)

Asceta 2022 cover

Hace algunos meses nos enterábamos que Rodrigo Maccioni, uno de los miembros de la banda chilena Ábrete Gandul, se encontraba trabajando en un proyecto paralelo. Dicho proyecto se llamaba Asceta, y proyectaba su disco debut (del mismo nombre) en febrero de 2022. El adelanto que liberó Asceta, llamado «Los de Afuera», ciertamente dejó a todo el público con ganas de más, y el álbum, definitivamente, cumple con creces cualquier expectativa.

Asceta es un proyecto colectivo conformado por un octeto, dispuesto como un cuarteto de rock y otro de cámara. Encontramos aquí a Alfonso Vergara (clarinete, y quien ya había colaborado en el álbum «Referencias Circulares» de Ábrete Gandul), Efra Vidal (fagot), Eduardo Rubio (bajo eléctrico y contrabajo), Cristian Peralta (cello), Leonardo Saavedra (batería y percusión), Arianne Guerra (violín), Oscar Pizarro (piano y piano eléctrico) y a Rodrigo Maccioni (guitarras, flauta traversa y sintetizador).

 

Asceta y la preparación de su álbum debut

«Asceta» nace en el contexto pandémico, con la consiguiente pausa que esto acarreó a tanta gente en el mundo de la música. Dicha pausa sirvió a Rodrigo para comenzar a componer las primeras piezas en marzo de 2020. Piezas que, si bien eran originalmente destinadas para ser parte del catálogo de Ábrete Gandul, terminaron llevando una estética lo suficientemente distinta como para armar un proyecto nuevo. 

En «Asceta» encontramos una gran dosis de R.I.O., con claras influencias de bandas como Univers Zero y Art Zoyd, agregando música de cámara. De acuerdo con las palabras del propio Rodrigo Maccioni en la entrevista que nos brindó, su música puede ser descrita de muchas formas: desde rock progresivo hasta música cinematográfica. Y es que la variedad que presentan sus piezas permite, ciertamente, encontrar entrelazados muchos estilos.

La carátula y el logotipo («AZ») estuvo a cargo de Alexis Pérez, quien propuso la figura de un hombre sabio, con un tercer ojo y dos ramas que conectan al asceta con la naturaleza. Las fotografías que forman parte del álbum son acreditadas a Miguel Fuentes Olivares, y el diseño interior a Patricio Ortega Méndez.

Entre los nombres, resalta uno muy particular: Udi Koomran, quien estuvo a cargo de la masterización del álbum. Y ello se nota plenamente, ya que tiene  una vasta experiencia con bandas vanguardistas de todo el mundo, incluyendo trabajos con Present, Ahvak o Accordo Dei Contrari. Asimismo, ha remasterizado álbumes de grupos del tamaño de Dün o de Shub-Niggurath.

 

Las piezas de «Asceta»

El álbum cuenta con siete piezas instrumentales, las que llevan títulos que van de la mano con el contexto de pandemia en que fueron compuestas. Dichos títulos, además, parecen narrar una secuencia, que va desde lo más simple (Fobia) hasta lo más complejo y amplio (Sistemas Alterados). Este orden, claro está, fue concienzudamente pensado por Asceta, para otorgar un sentido lógico a los títulos del disco.

«Asceta» comienza con Fobia, pieza compuesta principalmente en 7/4, y que lleva una serie de cambios y rupturas en un escenario teatral y cinematográfico, culminando con un oscuro y amenazante tambor. Virusmosis inicia con un juego de cuerdas, de tempos propios de un allegro. Aunque suena menos intrincado que la pista de apertura, mantienen secuencias instrumentales que le dan una mayor vorágine. El título nace desde la incertidumbre propia del inicio de la propagación del virus. ¿Cómo se transmite? ¿Y si fuera por osmosis?

Gigante Microscópico inicia con densidad, cambiando a un juego de cuerdas que recuerda fácilmente a algunos compositores contemporáneos, en la línea de Béla Bartók. Es una de las piezas con mayores y más interesantes rupturas de su métrica, además.

Continúa Los de Afuera, que fue el adelanto que nos brindó Asceta para su álbum. Su título hace referencia inicial a quienes actuaban con apatía ante el avance del virus. Sin embargo, también juega con el título del álbum «Ceux du Dehors» de Univers Zero, del que toman bastantes influencias. Encontramos aquí algunas secciones grandilocuentes, que se rompen con la entrada de la batería. El contrabajo aquí le brinda una gran profundidad a los diálogos entre el resto de los instrumentos, especialmente entre guitarra, fagot, clarinete y cello.

 

Ameba es una pieza más densa, que parece asemejar el movimiento de dichos organismos. Aquí destaca el loop que produce la melodía, ya que parecieran variar constantemente los tempos de inicio de la melodía principal en cada secuencia. Los silencios de la batería facilitan que la melodía contraste consigo misma aunque, a su vez, agregan permanentemente arreglos distintos que producen diferentes armonías.

Movimiento Estático es mi favorita. Especialmente por la conexión entre el título y su música. ¿No vivimos todos, hace menos de dos años, intentando movernos dentro del encierro? Al igual que en Virusmosis, se establece un ritmo relativamente constante en 4/4, pero cuyas armonías son las que le otorgan movimiento a esa estática. Las transiciones entre diferentes pasajes hacen el resto del movimiento.

El álbum finaliza con Sistemas Alterados. Posiblemente, el efecto de mayor alcance de toda la pandemia, considerando los coletazos sanitarios, políticos, económicos y sociales que ha acarreado. El tema inicia con un golpe agresivo, que parece representar un derrumbe. La pieza transita hacia un silencio levemente adornado por un murmullo que comienza a crecer. Esta estructura, que denota tensión con extensas notas de piano atravesadas por líneas ligeras de violín, desemboca en una compleja sección de cámara, que es la que termina dando forma a esta inmensa pieza musical.

 

En síntesis, tenemos un disco redondo, de gran factura, tanto en sus aspectos estrictamente musicales como en su producción y arte. Y es que con un conjunto de músicos expertos y la creatividad que derrochan las composiciones, no cabe duda que Asceta se erige como una de las propuestas destacadas de la escena chilena actual. 

Terminamos esta reseña citando al propio Rodrigo Maccioni: «Hay un trabajo serio, un trabajo honesto. (…) El hecho que tal vez sea ambicioso para mí no es malo. Al contrario, creo que los músicos y compositores tienen que ser ambiciosos, en el sentido de hacer las cosas muy bien. Hacer las cosas profesionalmente es necesario. Porque el arte requiere una cierta perfección, requiere la ambición de hacer siempre algo bueno, y mejor, y mejor».

 

El álbum por ahora no se encuentra en streaming, pero lo puedes adquirir en los siguientes enlaces:

 

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