Corrado Rustici (Cervello, Whitney Houston): «El jazz, prog y pop hablan el mismo lenguaje»
Corrado Rustici es uno de los músicos y productores italianos más influyentes surgidos del movimiento progresivo italiano de los años 70′. Comenzó su carrera como guitarrista de Cervello, banda de culto del prog italiano cuyo único álbum, «Melos» (1973, reseñado por nosotros acá), se transformó con el tiempo en una obra de referencia del género por su enfoque experimental y su mezcla de rock, música docta, mitología y vanguardia.
A mediados de los años 70′, Rustici dio un salto internacional al formar Nova, junto a su hermano Danilo y Elio D’Anna. Allí desarrolló un lenguaje musical mediterráneo muy propio dentro del jazz fusion, colaborando incluso con figuras como Phil Collins, Allan Holdsworth, Herbie Hancock, Miles Davis y Narada Michael Walden, entre otros. Con Nova, Rustici consolidó su reputación como un guitarrista altamente técnico y creativamente inquieto.
Ya en los años 80′, Corrado emprendió una exitosa carrera como músico de sesión y productor que lo llevó a trabajar con estrellas de primer nivel mundial, entre ellas Whitney Houston, poniendo su virtuosa guitarra ritmica en el éxito de «I Wanna Dance With Somebody», además de colaborar con grandes nombres del pop, rock y la música italiana, como Laura Pausini o Eros Ramazotti.
Tambien es recordado su famoso solo de guitarra y producción en el hit «Senza una Donna» de Zucchero.
Hoy, Corrado se encuentra lleno de actividad, con el retorno de Cervello con un nuevo disco titulado «Chaire«, además del lanzamiento de un disco en vivo «Live at Naples 1973′«. Como en ProgJazz amamos hablar de rock progresivo italiano, hemos decidido conversar con él.
Agradecemos inmensamente a Corrado por su tiempo, y a Elio por hacer todo esto posible
La entrevista con Corrado Rustici
PJ: ¡Hola Corrado! A comienzos de los años 70′, la escena del rock progresivo italiano era muy desafiante, con poca infraestructura y escaso apoyo. ¿Cómo fue para Cervello grabar y publicar Melos en esas condiciones, y cómo se comparan esos desafíos con el proceso de crear Chaire hoy en día?
CR: Sabes, a comienzos de los años 70, Italia era en realidad un lugar muy acogedor para lo que hoy llamamos rock progresivo. Aunque en esa época simplemente se le decía “música pop”, y la escena estaba en pleno auge. Como adolescentes, estábamos realmente entusiasmados con todas las posibilidades sociales y culturales que se estaban abriendo para nosotros.
Dicho esto, en cuanto a tecnología, Italia no estaba al mismo nivel que los estudios ingleses o estadounidenses. Por ejemplo, Melos fue grabado en una máquina básica en un estudio improvisado dentro de un teatro de iglesia en Milán. Nuestro sello rentó el espacio durante cinco semanas, cinco días a la semana, para grabar a sus artistas. Nosotros logramos grabar Melos en solo siete días, tocando casi todo en vivo y haciendo solo una, dos o tres tomas por pista. Todavía recuerdo a nuestro cantante, Gianluigi, teniendo que cantar el álbum entero en apenas ocho horas durante el último día.
A pesar de todo eso, miro atrás y considero ese período como uno de los momentos más importantes de mi vida artística juvenil. El mayor desafío para mí fue que mi hermano Danilo y su socio Elio, quienes se suponía serían nuestros productores, no aparecieron cuando empezamos a grabar. De repente, me vi arrojado al agua como productor de facto. No tenía idea de cómo producir un disco ni qué decirle al ingeniero, pero de alguna manera lo logramos. Esa experiencia fue un punto de inflexión: me hizo darme cuenta de cuánto quería involucrarme en dar forma y crear sonido. Honestamente, sentó las bases de mi carrera posterior como productor.
La manera en que grabamos ese álbum no tiene nada que ver con cómo hicimos el nuevo. Hoy, la tecnología nos permite cosas que solo podíamos soñar hace cincuenta años. Aun así, el mayor desafío al hacer Chaire fue que, después de que Gianluigi falleció en 2005, nos quedamos sin cantante principal. Por suerte, gracias a los avances tecnológicos de los últimos años, encontramos la mejor manera posible de resolver ese problema.
PJ: Melos (1973) ha sido considerado un clásico de culto del rock progresivo italiano. ¿Cómo se comparan los temas musicales y el estilo de Chaire con los de Melos? ¿Buscaste recuperar el espíritu del álbum original o exploraste nuevas direcciones después de tantos años?
CR: La verdad, nuestra mayor fortuna es que todas las ideas de las canciones del nuevo álbum Chaire fueron escritas y grabadas entre 1974 y 1983. Gianluigi y yo solíamos reunirnos bastante seguido durante esos años para grabar nuestras ideas en cintas de dos canales o en casetes, como notas para canciones que pensábamos incluir en la continuación de Melos. Debido a eso, las canciones fueron escritas en los 70 y principios de los 80, con el mismo espíritu de esa época, han estado básicamente congeladas en el tiempo durante cincuenta años.
No soy muy fan de las reuniones, porque suelen tratar de capturar un espíritu del pasado. Pero para nosotros fue distinto. Las canciones ya estaban ahí. Todo lo que tuve que hacer fue desarrollarlas, darles una buena estructura, producirlas y arreglar todo junto con los otros miembros de la banda: Antonio Spagnolo en bajo y guitarra acústica, Giulio D’Ambrosio en saxofón y flauta, y Roberto Porta en batería.
PJ: En la creación de Chaire, reviviste canciones de los años 70′ con las voces originales de Gianluigi Di Franco, lo que describiste como “casi un milagro” volver a escuchar. ¿Puedes explicar cómo recuperaste e integraste la voz de Gianluigi desde las cintas antiguas, y qué sentiste al escucharlo cantar estas composiciones después de tantos años?
CR: Una vez que tuvimos la estructura básica de las canciones y todos los arreglos listos, llegó el momento de añadir las voces. Pude extraer las interpretaciones vocales de Gianluigi usando varios tipos de software. Seleccioné cuidadosamente líneas de distintas grabaciones que tenía y luego, con ayuda del aprendizaje automático, logré reconstruir el sonido de su voz. Esto me permitió darle a sus interpretaciones una calidad mucho mejor, lo suficiente para que encajaran con elegancia en las nuevas grabaciones.
Me tomó varios años lograrlo. Todavía recuerdo la primera vez que escuché su interpretación reparada en “Templi Acherontei”: rompí en llanto. Durante todo el proyecto, realmente sentí la presencia de Gianluigi, casi como si estuviera ayudándome a unirlo todo.
PJ: Las canciones de Melos a menudo hacían referencia a la Antigua Grecia y la mitología. ¿Qué temas e inspiraciones sustentan las letras de Chaire? ¿Continúan en una vena mítica similar o avanzan en una nueva dirección?
CR: Al igual que en Melos, Gianluigi quería usar temas de la mitología griega para escribir letras poco convencionales, más allá de los temas adolescentes típicos como el drama romántico o la tensión sexual. Ese enfoque le ayudó a expresar ideas que para nosotros eran importantes entonces: crecimiento social, cultural y artístico, y una nueva apertura hacia una sociedad mejor. Estos temas resonaban mucho entre nosotros como adolescentes en aquella época.
Como las nuevas canciones fueron escritas justo después de Melos, definitivamente hay un hilo común entre ambos álbumes. Pero diría que las letras de Chaire no son tan oscuras o apocalípticas como las de Melos.
PJ: Has dicho que la tecnología moderna te dio “nuevas posibilidades” para realizar canciones que habían permanecido en cintas viejas, y que escuchar nuevamente la voz de Gianluigi fue “casi un milagro”. ¿Qué significa para ti completar este proyecto después de cincuenta años, y cómo te afectó revisitar estas composiciones antiguas como músico?
CR: Terminar estas canciones y poder finalmente compartirlas con el público es, para mí, una forma de agradecer a todos los fans que nos han apoyado durante tanto tiempo. Su aliento a lo largo de los años fue realmente lo que me inspiró a asumir este enorme proyecto. Musicalmente, es refrescante y conmovedor escucharme de esta manera. Es como mirar por unos binoculares o abrir una ventana hacia una habitación a través de un portal temporal: puedo ver una parte de mí que ya no soy.
PJ: Estás lanzando Chaire junto con una nueva grabación en vivo descubierta de 1973, Live in Naples 1973. ¿Qué te motivó a incluir este concierto histórico y qué sientes que aporta a la historia musical de Cervello?
CR: Ese concierto fue grabado desde la consola mientras co-encabezábamos junto con Il Rovescio della Medaglia. Sin prueba de sonido, sin preparación. Subimos al escenario así, a ciegas. Nuestro ingeniero de sonido era un antiguo compañero mío de la escuela de arte: totalmente desprevenido, claro, pero grabó toda la noche. En los años 80, sin embargo, cometió un error. Mencionó esta grabación a un tipo, un fan de Cervello, que le pidió escucharla. Le dio la cinta y el tipo la copió, la puso en línea e incluso empezó a venderla. ¡Tengo documentos que muestran que vendía copias a 6.000 euros cada una! Una locura total. Así que decidí lanzar una versión oficial, primero, para mejorar el sonido, y después, para evitar que él siguiera ganando dinero con material que no le pertenece.
Con la ayuda del excelente Sabino Cannone, arreglamos, hasta donde fue posible, todo a nivel sonoro. También nos gustó la idea de dar a los fans la única grabación en vivo real de Cervello, especialmente porque está situada justo entre Melos y el período de transición: un puente, una entrada perfecta.
PJ: La formación de Chaire incluye a los miembros originales Antonio Spagnolo y Giulio D’Ambrosio, junto con el nuevo baterista Roberto Porta. ¿Cómo decidiste este grupo de músicos y qué aportó cada uno al proceso de dar vida a estas viejas canciones?
CR: Bueno, Antonio y Giulio eran parte de la banda original y fueron contribuyentes fundamentales al sonido tanto de Melos como de Chaire. Antonio especialmente siempre ha sido un enorme motor para mi creatividad, y aun con las nuevas canciones volvió de forma natural al rol que tenía hace cincuenta años. La única incorporación nueva es Roberto Porta en la batería, un baterista joven fantástico que realmente ayudó a dar vida a las canciones con su aporte.
PJ: Participaste como guitarrista de sesión en grandes éxitos de los años 80, como “I Wanna Dance With Somebody” de Whitney Houston. ¿Cómo se siente regresar al ámbito del rock progresivo? ¿Qué puntos en común ves entre esos géneros pop/rock y el mundo del prog al que vuelves ahora?
CR: He tenido la suerte de vivir la industria musical durante algunas de sus décadas más cruciales, desde los años 60 hasta los 2000. En esa época, la industria estaba abierta y liderada por un grupo de personas locas y de mente abierta que querían invertir en nuevas tecnologías y nuevos modelos financieros. Gracias a eso, tuve la oportunidad de tocar con algunos de los nombres más grandes del medio y aprendí mucho de ellos, especialmente cómo crear música que pudiera ser comercial sin limitarse solo al entretenimiento.
Hoy en día, sin embargo, las canciones a menudo parecen productos hechos por una industria interesada solo en ganar dinero, no en crear arte. Para mí, sin embargo, el prog, el pop, el fusion, el jazz, la música clásica… todos son solo diferentes formas de expresar la condición humana, nuestros deseos y nuestras aspiraciones de mirar más profundo y hacernos preguntas más grandes sobre la verdadera naturaleza de nuestra existencia. La música, especialmente, es un modo sencillo y universal para que las personas se comuniquen y exploren esas preguntas juntas.







