Markus Reuter: «La técnica no es para exhibirse, sino para elegir»

Hablar con Markus Reuter es adentrarse en una de las mentes más inquietas y singulares de la música contemporánea. Guitarrista, compositor, educador e inventor de instrumentos, Reuter ha construido una trayectoria que cruza sin esfuerzo la música progresiva, lo experimental y la composición contemporánea.

Considerado para algunos de los fans mas acérrimos de King Crimson como «el sucesor espiritual de Robert Fripp«, lo cierto es que pergaminos no le faltan para ostentar tan increible titulo. Por otra parte, si hay un territorio donde su nombre se ha vuelto una referencia obligada, es en el universo de la Touch Guitar, instrumento del cual no solo es uno de sus máximos exponentes mundiales, sino también uno de sus principales desarrolladores a nivel conceptual y técnico.

Más conocido por su trabajo junto a Stick Men y sus colegas Tony Levin y Pat Mastelotto, este natural de Lippstadt, Alemania, ha llevado la técnica de ejecución touch hacia nuevas posibilidades polifónicas, rítmicas y tímbricas. Su estilo combina disciplina, exploración sonora y una profunda filosofía sobre la escucha, la atención y la relación entre improvisación y composición.

En esta conversación, recorremos su formación con Robert Fripp, el diseño de su instrumento, su visión pedagógica y el presente creativo de Stick Men, además de su vínculo especial con el público chileno en el marco de su venida en Marzo de 2026 al país.

La entrevista a Markus Reuter

PJ: ¡Hola Markus!, tu recorrido musical ha sido muy diverso, abarcando desde la música docta contemporánea hasta el rock progresivo. Mirando hacia atrás, ¿cuáles dirías que han sido los hitos clave de tu carrera o las influencias más importantes que te formaron como músico?. Por ejemplo, has mencionado artistas como Mike Oldfield, Bach, David Torn, Fripp, etc., entre tus primeras inspiraciones.

MR: Cuando miro hacia atrás, lo que más me llama la atención no es la diversidad de estilos, sino la continuidad de la curiosidad. Desde temprano estuve profundamente influenciado por músicas que sugerían sistemas más que gestos superficiales. Bach por su pensamiento arquitectónico, Mike Oldfield por su sentido del desarrollo en gran formato, y más tarde artistas como Robert Fripp y David Torn, quienes me mostraron que el sonido en sí podía ser un campo de investigación.

Un hito importante fue darme cuenta de que la música no necesita encajar cómodamente dentro de límites de género para ser significativa. Los encuentros con la práctica disciplinada, la composición contemporánea, la improvisación y, más tarde, el trabajo colaborativo en contextos muy distintos reforzaron esa idea. Más que moverme “de” un estilo “a” otro, he intentado que cada etapa informe a la siguiente, construyendo un lenguaje personal que pueda adaptarse a distintas situaciones musicales.

PJ: Fuiste estudiante de Robert Fripp a los 18 años, en los seminarios de Guitar Craft. ¿Qué fue lo más valioso que aprendiste de Fripp en ese período? ¿Cómo aplicas hoy esas lecciones en tu forma de tocar y componer?

MR: Lo más valioso que aprendí fue la responsabilidad hacia el instrumento, hacia la música y hacia la propia atención. Guitar Craft no trataba de licks ni siquiera de estilo; trataba de cultivar una cualidad de presencia y disciplina que pudiera sostener un desarrollo a largo plazo.

Ese enfoque sigue informando todo lo que hago. Ya sea componiendo, improvisando o enseñando, el foco está en la claridad, la escucha y la intención. La técnica no es algo para exhibir, sino algo que permite elegir. Esa lección se ha quedado conmigo mucho más tiempo que cualquier idea musical específica.

PJ: Eres conocido por tocar la Touch Guitar de 8 cuerdas, que ayudaste a diseñar junto al luthier Ed Reynolds. ¿Qué te motivó a crear tu propio modelo de touch guitar y en qué se diferencia de instrumentos como el Chapman Stick tradicional? Entendemos que buscabas que la Touch Guitar se sintiera más cercana a una guitarra convencional en términos de ergonomía y sonido. ¿Qué ventajas te ofrece este instrumento al componer y tocar en vivo en comparación con guitarras o bajos tradicionales?

MR: La motivación surgió de necesidades muy prácticas. Me encantaban las posibilidades de los instrumentos de estilo touch, pero quería algo que se sintiera más cercano a una guitarra en términos de ergonomía, orientación física y fraseo. Junto a Ed Reynolds, el objetivo fue crear un instrumento que permitiera una verdadera polifonía e independencia, pero que siguiera siendo intuitivo para alguien con formación guitarrística.

En comparación con guitarras o bajos tradicionales, la Touch Guitar ofrece un rango armónico y de registro mucho más amplio en un solo instrumento. Comparada con el Chapman Stick, está más orientada a la articulación y producción de tono propias de la guitarra. Para mí, es un instrumento que disuelve las divisiones tradicionales de roles (bajo, armonía, melodía), lo que abre posibilidades completamente nuevas para la composición y la improvisación.

PJ: Además de intérprete, también has sido educador. Fundaste el Touch Guitar Circle, un grupo de estudio dedicado a la técnica de tapping o touch guitar. ¿En qué consiste este círculo de aprendizaje y cuál es tu filosofía al enseñar esta técnica? ¿Cómo ves el futuro de la touch guitar y de los jóvenes músicos interesados en este estilo poco convencional?

MR: El Touch Guitar Circle fue concebido como un entorno de aprendizaje compartido más que como una escuela tradicional. Es un grupo de estudio donde la técnica, el repertorio, la improvisación y la escucha se abordan como aspectos interconectados del desarrollo musical.

Mi filosofía de enseñanza es que la técnica debe servir a la percepción, no reemplazarla. Me interesa menos formar virtuosos que ayudar a los músicos a desarrollar una relación sostenible con su instrumento y su creatividad. En cuanto al futuro de la Touch Guitar, creo que seguirá atrayendo a músicos menos preocupados por encajar en categorías existentes y más interesados en construir lenguajes musicales personales.

PJ: En Stick Men tocas junto a dos veteranos de King Crimson, Tony Levin y Pat Mastelotto. Musicalmente, el trío tiene una dinámica muy interesante, ya que ambos utilizan instrumentos de rango extendido (Chapman Stick y Touch Guitar) que incluso les permiten intercambiar roles de bajo y melodía sobre la marcha. Desde el público, a menudo es difícil saber quién está produciendo un sonido en particular. ¿Cómo describirías la química de trabajo con Tony y Pat? ¿Qué has aprendido colaborando con ellos y cómo influye esa interacción intercambiable en la composición y el sonido en vivo de la banda?

MR: La química se basa en la confianza, la escucha profunda y una voluntad compartida de crear música emocionante. Como Tony y yo tocamos instrumentos de rango extendido, los roles son fluidos por naturaleza. Bajo, melodía, textura: todo puede cambiar de un momento a otro, a menudo sin una decisión consciente.

Lo que he aprendido de Tony y Pat es el valor de la claridad y el compromiso. Incluso en músicas complejas o densas, siempre hay una sensación de propósito. Esa intercambiabilidad influye mucho en cómo componemos y tocamos: las piezas están construidas para mantenerse abiertas, permitiendo que la música se reorganice de manera diferente cada noche.

PJ: El nuevo EP de Stick Men se titula «Brutal«. Entiendo que el nombre comenzó como una broma interna, refiriéndose a cómo llamabas a la versión en trío de “Level 5” de King Crimson como la “versión brutal”, y a Tony Levin le hacía gracia tu pronunciación alemana de “brutal”. Más allá del título, ¿dirías que la música de este EP refleja esa intensidad agresiva?

MR: Sí, aunque quizá no de una manera obvia o unidimensional. El título empezó como una broma interna, pero se quedó porque capturaba algo esencial de la música, cierta inmediatez, densidad y fisicalidad. «Brutal» no trata de agresividad por sí misma; trata de intensidad, impacto y de no suavizar ideas que exigen presentarse con fuerza.

PJ: Entendemos que «Brutal» es un adelanto de un próximo álbum de larga duración de Stick Men, pensado para expandir estas ideas musicales. ¿Qué puedes contarnos sobre ese futuro álbum? ¿Ya está en proceso de composición o grabación? Asimismo, ¿qué otros planes tiene Stick Men para el futuro cercano?

MR: El álbum completo saldrá este año y expande significativamente las ideas presentadas en Brutal. Ya está en proceso de toma de forma y, aunque no quiero revelar demasiado, puedo decir que el título será una gran sorpresa.

Musicalmente, el disco profundiza en las fortalezas centrales de la banda; interacción rítmica, formas extendidas y fluidez de roles, mientras también explora nuevos territorios texturales y estructurales. Stick Men es un proyecto muy activo, y el futuro cercano incluye más grabaciones y presentaciones en vivo.

PJ: Robert Fripp ha insinuado que King Crimson podría no volver a girar, diciendo que la banda pasó “del sonido al silencio” después de su último concierto en 2021. Como alguien que conoce a Fripp y ha trabajado con varios de sus compañeros en Crimson, ¿cuál es tu visión sobre el supuesto final de King Crimson? ¿Crees que el ciclo de la banda realmente ha llegado a su fin?

MR: Lo veo menos como un final y más como un ciclo completado. King Crimson siempre ha tratado sobre la transformación, no sobre la continuidad por sí misma. Si la banda realmente ha pasado “del sonido al silencio”, eso se siente coherente con su historia y su filosofía.

Lo que queda es un enorme cuerpo de obra e influencia que sigue resonando. Los ciclos terminan, pero sus efectos no desaparecen.

PJ: Más allá de tu trabajo con Stick Men, hemos notado algunas de tus producciones más oscuras en proyectos más experimentales o de corte underground. Por ejemplo, el grupo electrónico ambient Centrozoon, el dúo Tuner con Pat Mastelotto, el proyecto de vanguardia Anchor & Burden, o incluso trabajos generativos contemporáneos como Todmorden 513. ¿Qué buscas explorar en estos proyectos alternativos?

MR: Estos proyectos me permiten explorar ideas que no encajarían de forma natural en Stick Men u otros formatos de ensamble más estructurados. Ya sea Centrozoon, Anchor & Burden, Tu-ner o trabajos generativos como Todmorden 513, el foco suele estar en la textura, los sistemas, la ambigüedad y el proceso.

No son tanto proyectos paralelos como laboratorios alternativos, espacios donde se pueden hacer preguntas diferentes y donde los resultados son menos predecibles. Esa imprevisibilidad es esencial para mantener vivo el ecosistema creativo en su conjunto.

PJ: Has mencionado que, para ti, improvisación y composición no son opuestos, sino partes de un mismo continuo creativo. De hecho, tu música va desde improvisaciones en vivo hasta composiciones meticulosamente escritas. ¿Podrías profundizar en cómo ves la relación entre improvisar y componer? ¿Cómo se complementan estos enfoques en tu proceso creativo y qué aporta cada uno a tu expresión musical?

MR: Para mí, improvisación y composición se diferencian principalmente en la escala de tiempo y en el grado de revisión. La improvisación es composición en tiempo real; la composición es improvisación con memoria. Ambas se apoyan en la escucha, la estructura y la elección.

La improvisación mantiene mi relación con la música inmediata y encarnada, mientras que la composición permite refinar ideas, recontextualizarlas y desarrollarlas a lo largo del tiempo. Cada una informa a la otra, y no veo una frontera significativa entre ambas.

PJ: Has visitado Chile varias veces, y específicamente Concepción, con Stick Men. ¿Cómo describirías tu experiencia tocando en esta ciudad? ¿Qué impresiones tienes de Concepción y del público chileno en general? ¿Hay algo que te haya llamado la atención del público aquí, en comparación con otros lugares del mundo donde has tocado?

MR: Tocar en Chile siempre ha sido una experiencia muy potente. El público es atento, curioso y emocionalmente involucrado. En Concepción en particular, me he dado cuenta que hay un fuerte sentido de cultura musical y apertura hacia material desafiante.

Lo que destaca es la intensidad de la escucha. La gente está presente, concentrada y receptiva de una manera que resulta muy gratificante como intérprete.

PJ: ¿Qué pueden esperar los fans chilenos de este próximo concierto de Stick Men? ¿Tienen algo especial preparado en el repertorio, quizá algunos clásicos distintos de King Crimson? Y si quieres dejar un mensaje al público que irá a verlos, este es el momento.

MR: Pueden esperar un amplio rango dinámico, desde momentos muy silenciosos y detallados hasta piezas de alta energía y gran intensidad rítmica. El repertorio abarcará distintas etapas de la banda, y siempre hay espacio para lo inesperado.

Mi mensaje para el público es simple, vengan con los oídos abiertos. Cada concierto es un evento único, moldeado por la sala, el momento y la atención compartida entre la banda y los oyentes.

PJ: Después de más de dos décadas de carrera, habiendo sido músico, compositor, productor e incluso inventor de instrumentos, ¿qué sigue inspirándote a crear música hoy? ¿Hay alguna nueva frontera musical que te interese explorar o algún objetivo que aún sueñes alcanzar en el futuro?

MR: Lo que sigue inspirándome es que las preguntas siguen cambiando. Me interesa menos repetir soluciones que descubrir mejores problemas. Nuevos instrumentos, nuevos sistemas, nuevas colaboraciones; todo eso son maneras de refrescar la percepción.

Todavía hay mucho territorio inexplorado, no en términos de estilo, sino en cómo la música puede estructurarse, experimentarse y habitarse. Mientras esa sensación de investigación se mantenga, el trabajo continúa.


Los trabajos de Stick Men, incluyendo discos de estudio y muchos lanzamientos en vivo, pueden ser adquiridos en su Bandcamp. También te dejaremos los trabajos de Markus Reuter en su Bandcamp personal.


Damos gracias a Markus Reuter por tomarse el tiempo para conversar con ProgJazz

ProgJazz es un colectivo unido por la amistad nacido en 2007, y que busca difundir música sobre la base del rock progresivo, el jazz, la música de vanguardia y todos sus géneros asociados.

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