Onségen Ensemble: Más allá del horizonte del pensamiento
El nuevo álbum A Tale (Karisma Records) parece representar una nueva etapa en la evolución artística de Onségen Ensemble. En esta entrega, la banda incorpora una dimensión más etérea y contemplativa, articulada en torno a la idea de la paz como eje conceptual. Al mismo tiempo, la llegada de nuevas voces e instrumentos amplía aún más el universo sonoro de una agrupación que, desde sus inicios, ha hecho de la transformación constante uno de sus principios fundamentales.
Desde las vastas extensiones del norte de Finlandia emerge Onségen Ensemble, un colectivo musical que, desde su formación en 2004, ha construido una identidad artística tan cambiante como profundamente reconocible.
Liderado por el bajista y compositor Esa Juujärvi, el grupo ha desarrollado una propuesta que trasciende las fronteras estilísticas tradicionales, integrando elementos de rock progresivo, post-rock, psicodelia, jazz, folk y música cinematográfica en una experiencia sonora de carácter inmersivo y evocador.

A lo largo de una discografía compuesta por los álbumes Awalaï (2016), Duel (2018), Fear (2020) y Realms (2022), la agrupación ha explorado territorios donde la experimentación convive con una marcada sensibilidad melódica, dando forma a composiciones que se despliegan como paisajes sonoros en permanente transformación, capaces de transitar desde la contemplación más serena hasta intensos desarrollos instrumentales.
Este año, el conjunto finlandés abre un nuevo capítulo de su historia con «A Tale», su quinto trabajo de estudio, un álbum que surge de la necesidad de explorar nuevos horizontes creativos sin renunciar a la esencia que ha definido su trayectoria y que, entre sus principales novedades, incorpora a la cantante Vilma Pesola, cuya presencia aporta una dimensión inédita a la sonoridad del grupo. Influenciados por los paisajes, el silencio y la inmensidad del norte finlandés, Onségen Ensemble continúa desarrollando una música que desafía etiquetas y privilegia la exploración por encima de las certezas y los rótulos simplistas.

En esta conversación, respondida gentilmente por Esa Juujärvi, profundizamos sobre esta nueva entrega, en su proceso creativo, en la filosofía que lo inspira y en la manera en que una agrupación en constante movimiento sigue encontrando nuevas formas de narrar historias a través del sonido.
Hola Esa, antes que nada, gracias por tu tiempo. Me gustaría comenzar con una reflexión. A Tale parece estar atravesado por la idea de la paz, un concepto que ustedes mismos han descrito como uno de los pocos valores que aún conserva significado en el mundo contemporáneo.
Esa Juujärvi: De nada. Es cierto. Es un valor que la gente tiende a olvidar a medida que se desvanece la memoria de las generaciones pasadas. Mi generación ha tenido la fortuna de vivir en paz, lo que ha hecho que para muchos de nosotros parezca algo evidente. Como resultado, no siempre la valoramos tanto como deberíamos. Dado el estado actual del mundo, creo que es importante recordar a las personas hacia dónde nos dirigimos y por qué la paz nunca debe darse por sentada.
¿Cómo se transforma una idea tan vasta y abstracta en música, y qué aspectos de la paz les interesaba explorar más allá de sus significados habituales?
La música en sí misma solo adquiere significado en la mente del oyente. Sin embargo, a través de las letras podemos crear un marco dentro del cual la música existe. El mensaje también puede reforzarse mediante todo lo que ocurre alrededor de la música: las presentaciones en vivo, los videos, las proyecciones, el arte del álbum y el encuentro y conexión con nuevas personas. En cierto modo, se trata de mantener viva personalmente esa llama que se está apagando.
A lo largo del álbum abordamos la paz desde varias perspectivas: la importancia de la familia y la ascendencia, la transformación de los patrones de pensamiento y cuestiones sociales más amplias. Al mismo tiempo, no queremos enfatizar demasiado estos temas ni dictar cómo debe experimentar la música cada oyente. Cada persona se encuentra con la música desde las circunstancias únicas de su propia vida y de su propio momento, y creemos que hay algo hermoso en ello. Quizás nuestro papel sea simplemente ofrecer una pequeña pausa meditativa, un momento de reflexión que pueda enriquecer, reconfortar o inspirar al oyente.
En varias ocasiones han descrito su música como un viaje hacia “el otro lado del horizonte del pensamiento”. ¿Qué significa para ti esa búsqueda y qué papel desempeña la música como herramienta para acceder a territorios que el lenguaje cotidiano no puede describir completamente?
Personalmente, la música siempre ha significado algo que resulta difícil de explicar de cualquier otra manera que no sea a través de la experiencia misma de la música. Gracias a ella puedo explorar áreas a las que no puedo acceder por ningún otro medio. No está limitada por idiomas ni culturas. Es una fuente inagotable de inspiración.
La comprensión que uno tiene de la música también evoluciona con las circunstancias de la vida. Se mueve en ciclos, regresa a viejos temas y crea nuevos significados para ellos. Al igual que la vida misma, la música es un viaje hacia algo desconocido. Y, sobre todo, une a las personas.Eso también está en el corazón de Onségen Ensemble. Nuestra intención es explorar y descubrir algo nuevo, más que crear algo terminado y previamente definido.
El título A Tale evoca la antigua tradición de contar historias. ¿Qué importancia tiene la narrativa para ustedes dentro de una música que muchas veces parece sugerir más que afirmar? ¿Existe una historia específica detrás del álbum o es más bien un espacio abierto para las interpretaciones de los oyentes?
Como mencioné antes, queremos dejar espacio para la interpretación personal del oyente. A través de su propia experiencia, las personas suelen descubrir emociones más profundas, y es entonces cuando la música alcanza su mejor expresión.
Sin embargo, puedo compartir una historia personal relacionada con esto. Hace unos veinte años nació nuestro primer hijo. El comienzo fue difícil. Dormíamos muy poco y la vida cotidiana empezó a sentirse difusa y abrumadora. Una tarde, cuando todo parecía derrumbarse, salí a caminar por el bosque invernal sin ningún destino en particular.
Después de caminar un rato, me senté sobre un tocón de árbol. De repente, un conejo blanco se acercó dando saltos y se quedó observándome. Tal vez vio la desesperación en mi rostro y pensó: “Oh, pobre humano, no tienes nada de qué preocuparte. Tienes un techo sobre tu cabeza y una nueva familia que te ama. ¿Qué haces aquí en el bosque? Regresa de donde viniste”.
Después de ese momento me levanté y regresé a casa. Allí reinaba el silencio. Todos se habían quedado dormidos, así que yo también me fui a dormir.
Entiendo que el álbum fue producido por Niko Lehdontie, ingeniero de sonido, músico y productor conocido por su trabajo en diversos estilos musicales. ¿Cómo percibes su contribución a la forma final del álbum?
El álbum fue grabado en nuestro propio estudio en Oulu. Antes de las sesiones de grabación revisamos junto a Niko todas las maquetas. Noté que había comprendido perfectamente de qué trataba todo el proyecto.
También trabajé con él en Helsinki, en su estudio, para mezclar las versiones finales de las canciones. Aprecio mucho el enfoque experimental que Niko tiene hacia la música, y podemos agradecerle el paisaje sonoro suave y orgánico que posee el álbum.
Onségen Ensemble parece abordar cada álbum como un organismo autónomo con identidad propia. Si observas su discografía como una secuencia narrativa, ¿qué capítulo representa A Tale dentro de la historia que comenzó con Awalaï?
Cada álbum refleja la situación vital en la que fue creado. En términos de los discos, la publicación anterior o la siguiente no es realmente relevante de una manera significativa. Si existe una continuidad entre ellos, es simplemente el resultado natural de un proceso de crecimiento y evolución.
A Tale se sostiene por sí mismo. Muy probablemente —y espero que así sea— es simplemente un paso hacia el próximo álbum. Si tomamos una perspectiva más amplia y observamos el capítulo que va desde Awalaï hasta A Tale, podríamos decir que fue durante este período cuando se consolidó la formación central actual de la banda. Por supuesto, muchas cosas ocurrieron a su alrededor, pero la estructura básica del grupo se ha mantenido igual a lo largo de estos discos.
Disculpa, pero no puedo dejar pasar la oportunidad de preguntarte qué sentimientos te genera Awalaï y qué recuerdos conservas de ese álbum debut y de aquella etapa de la banda.
Para mí, Awalaï significa muchísimo. Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de que han ocurrido innumerables cosas desde entonces.
Awalaï representa claramente un punto culminante a partir del cual pudo surgir algo nuevo. Casi todas las canciones del álbum ya habían sido compuestas después de nuestros dos primeros EP, pero en ese momento aún no había músicos que pudieran interpretarlas. Con la nueva formación, Onségen volvió a florecer tras un largo período de inactividad. En ese sentido, podría decirse que nuestro primer álbum de larga duración tardó más de diez años en hacerse realidad. Las canciones “Kuuhanka” y “Awalaï” siguen siendo hoy algunos de los momentos más destacados de nuestros conciertos en vivo.
En este contexto, ¿qué ocurrió entre 2006 y 2016 después de los EP Hiukkavaara Session y HottoïzzoH? Ambos trabajos conforman la primera etapa de la banda, una fase muy experimental marcada por la fusión de diversas influencias musicales.
Nuestra primera formación estaba más arraigada en una mezcla de punk, metal y zeuhl. Naturalmente, los antecedentes musicales de sus integrantes influyeron de manera decisiva en el sonido de aquellas primeras grabaciones. Además, era una época muy distinta en muchos sentidos: nuestras capacidades de grabación, el equipamiento y los recursos disponibles eran mucho más limitados que los de hoy. Todo se hacía bajo una filosofía completamente autogestionada.
Las diferentes circunstancias personales de los miembros de la banda hicieron que, después de 2006, resultara cada vez más difícil encontrar tiempo para trabajar juntos. Las situaciones de vida cambiaron: algunos formaron familias, otros comenzaron etapas de estudio o trabajo, y varios se trasladaron a otras ciudades.Aun así, seguimos ofreciendo conciertos ocasionales con formaciones cambiantes y grabando diversas maquetas, hasta que poco a poco comenzó a tomar forma la alineación que hoy llamamos la “Generación Twenty Ten”, es decir, la formación que finalmente grabaría Awalaï.
En álbumes como Realms existía una fuerte dimensión cinematográfica, casi como la banda sonora de una película inexistente. ¿Dirías que A Tale continúa por ese camino o propone una forma diferente de imaginar imágenes a través del sonido?
Creo que, desde el punto de vista compositivo, ambos álbumes no están necesariamente tan alejados entre sí. El enfoque cinematográfico siempre ha sido una parte importante de nuestro sonido.
Durante la realización de Realms perdí a mi padre, y creo que eso puede percibirse en el álbum como una sutil sensación de melancolía y desconcierto. Sus temáticas también exploran la vida y la muerte desde distintas perspectivas. Durante el proceso de composición y grabación descubrí además nuevas miradas sobre mi propia visión del mundo.
El tono subyacente de A Tale quizás sea más reconfortante que el de Realms. Se siente menos vulnerable y tal vez más en paz consigo mismo.
En muchos momentos su música parece oscilar entre la luz y la oscuridad, la serenidad y la inquietud. ¿Ves esas tensiones como opuestos irreconciliables o como aspectos complementarios de una misma experiencia humana?
Absolutamente como aspectos complementarios de una misma experiencia. Intentamos llevar a la música todo lo que vivimos tal como es, sin filtrarlo ni negarlo.
Para mí, la música es una comunidad abierta que no retrocede frente a la verdad tal como se experimenta. Aunque cada uno de nosotros vea el mundo de manera diferente, dentro de la música somos capaces de aceptar y dar cabida a las distintas perspectivas de todos. La música tiene la capacidad de abrazarlo todo, la luz y la oscuridad, la serenidad y la inquietud, permitiéndoles coexistir en armonía.
La palabra “evocación” aparece con frecuencia cuando la gente intenta describir su música. ¿Qué te interesa más: expresar una emoción específica o crear las condiciones para que cada oyente descubra sus propios significados?
Ambas cosas están profundamente entrelazadas. Para mí, hacer música es una forma de expresión personal, un viaje de exploración hacia mi propio mundo interior. Las canciones surgen de emociones, imágenes, acontecimientos y pensamientos. Rara vez comienzo una composición con la intención de lograr algo muy específico; más bien, parece tomar forma por sí sola a través de un proceso de descubrimiento.
Siento que una canción está completa cuando el sentimiento o la imagen que la inspiró puede transmitirse a otra persona, ya sea mediante una actuación en vivo o una grabación. La música me ha dado muchísimo a lo largo de los años, y si puedo provocar una sensación similar en alguien más, siento que he tenido éxito como músico.
No existe una única verdad en la música. Cada persona es libre de interpretarla a su manera. Y, sin embargo, pese a todas esas interpretaciones diferentes, la experiencia sigue siendo compartida de una forma u otra.

Viaje hacia un cuento
“Garden of Celestials” me parece una apertura magnífica. Profunda, intensa y cargada de atmósfera. Disfruto especialmente la forma en que los instrumentos se desarrollan y las figuras musicales van tomando forma gradualmente. La incorporación de Vilma Pesola también parece haber transformado el lenguaje expresivo de la banda. Más allá del aspecto vocal, ¿qué nuevas posibilidades narrativas o emocionales ha aportado su presencia al grupo?
Garden of Celestials es una de mis favoritas. La tomé del mágico bosque iluminado del Jardín Botánico de TeamLab en Osaka.
Muchos de los integrantes del Ensemble se conocen entre sí de una forma u otra: vecinos, amigos de amigos, personas que hemos conocido a través de conciertos. Simplemente, buenas personas.
En realidad, conocí a Vilma antes de escucharla cantar. Y cuando finalmente lo hice, me di cuenta de inmediato de que una voz como la suya podía desempeñar un papel mucho más importante. La voz humana, como instrumento, tiene un enorme impacto en la forma en que se percibe la música y, una vez que quedó claro que Vilma quería comprometerse plenamente con la banda, incluyendo las presentaciones en vivo, comencé a escribir para ella partes vocales principales más extensas en varias canciones.
En mi opinión, este ha sido uno de los avances más significativos para la banda desde 2016, y es una evolución que me hace muy feliz. Vilma también ha tenido un profundo efecto en la química interna del grupo. Es emocionante ver cómo estas nuevas corrientes están impulsando al Ensemble hacia adelante en este momento.
En mi opinión, “To Be Led by the Lost” es la cumbre del álbum. La canción tiene un efecto transportador. Si el objetivo era despertar emociones interiores, lo logra por completo. ¿Es solo una impresión mía o existe algún mensaje conceptual oculto dentro de la pieza?
Me alegra escuchar eso. Crear esta pieza fue algo doloroso desde la perspectiva de los arreglos, pero al final también la considero muy exitosa. En casi todas las composiciones de Onségen, los temas están entrelazados y existen muchas referencias internas para que los oyentes las descubran. Un mismo tema puede aparecer en distintas canciones desde diferentes perspectivas.
De hecho, debo mencionar que la escuché mientras caminaba por un bosque, tal como hice con todo el álbum. El efecto fue increíble.
Cuanto más avanza esta entrevista, más claras se vuelven las ideas. Quizás experimentaste algo parecido a lo que yo viví cuando estas piezas fueron creadas en los bosques del mundo. Somos una banda del norte y vivimos cerca de la naturaleza, y eso afecta inevitablemente la forma en que percibimos el mundo y cómo este moldea nuestra música.
“A Thought” mantiene un profundo estado de trance emocional, casi hipnótico. Algo así como un efecto inmersivo. En otras palabras, ¿el objetivo era crear una sensación de plenitud sensorial e inmersión?
En “A Thought” se destila el tema central de todo el álbum. Musicalmente, intenté mantenerlo lo más simple posible, construyéndolo gradualmente a través de los arreglos y las letras. La estructura de la canción es muy sencilla, al menos comparada con muchas otras composiciones de Onségen. La interpretación vocal de Vilma en esta pieza es literalmente escalofriante. Lleva la atmósfera de la canción a una profundidad máxima.
Me gusta la idea de que la música te atrape y no te suelte hasta que ella misma decida hacerlo. Puede transportar al oyente, aunque sea brevemente, a algún lugar más allá de este mundo.
“The Word”, junto con el resto de las composiciones de A Tale, mantiene la atmósfera espiritual del álbum. Me gustaría centrarme en la canción de cierre, “Crystal Waters of Spring”. Funciona como un epílogo extraordinario de la obra, pero más allá de simplemente cerrar el álbum, parece abrir la puerta a otro mundo o a otro capítulo. Casi como si dijera: “esta historia continuará…”
La historia detrás de “The Word” es quizás más tradicional. Nuestro guitarrista Mikko llevó el esquema básico de la pieza a un ensayo, y la idea que la rodea surgió inmediatamente durante la primera interpretación. Algunas canciones están completas desde el momento en que nacen; otras deben buscarse durante mucho más tiempo.
La historia ciertamente continuará. No veo ninguna razón para que no sea así. Aunque nuestra banda ya lleva bastante tiempo existiendo, esperamos tener todavía muchos años por delante. La música nos mantiene en forma. Ayer fui a ver a BEAT en directo y Tony Levin acababa de cumplir 80 años, sin mostrar señales de desacelerar.
La esencia
Su música suele escapar a las categorías tradicionales. Sin embargo, la crítica ha asociado a Onségen Ensemble con el rock progresivo, el post-rock, la psicodelia, la música cinematográfica e incluso expresiones de vanguardia. ¿Cómo se relacionan con estas etiquetas y qué significado conserva hoy la palabra “progresivo”?
Clasificar la música en géneros o categorías es, sinceramente, algo tedioso. Pero al mismo tiempo, cuando se habla de música, ayuda tener alguna forma de describirla a alguien que quizás nunca la haya escuchado.
Onségen intenta nutrirse de todo y procuramos avanzar por caminos menos transitados. Por eso no somos realmente las personas adecuadas para definir qué género representamos o querríamos representar.
Para mí, el término prog significa el rock británico de los años sesenta y setenta en su sentido tradicional. En principio, toda música nueva e innovadora es progresiva en su propia época, y me gusta pensar que Onségen también es progresivo en ese sentido.
A veces las etiquetas pueden sentirse como camisas de fuerza o dogmas estilísticos. Quizás “música sin fronteras” sería una descripción más adecuada. ¿Qué opinas?
Como dije antes, a veces existe la necesidad de describir la música con palabras. Cuantos más géneros encuentre la gente en nuestra música, mejor. Estamos en la afortunada posición de poder crear cualquier cosa que queramos con nuestra música. Si los astros se alinean, nuestro próximo álbum podría ser incluso disco.
Existe una profunda sensación de espacio en la música de Onségen Ensemble. ¿Cuánto de esa vastedad sonora proviene de la geografía del norte de Finlandia y cuánto pertenece a un paisaje interior, espiritual o imaginario?
Personalmente me interesan los distintos instrumentos y la manera en que suenan. Muchas composiciones y sus atmósferas han surgido del timbre de un instrumento específico.
El tipo de sonido que nos resulta atractivo está seguramente moldeado por la experiencia vivida: el silencio, el crepitar de las auroras boreales o de una fogata, el murmullo de las olas, el susurro de los árboles, el ladrido lejano de un perro, el crujido de la nieve bajo los pies. La ambientación creada con instrumentos continúa ese mismo paisaje interior.
También utilizamos muchos efectos, loopers y herramientas similares en nuestra música. Cuando todo ello se combina, llegamos a algo que podría llamarse el “espacio Onségen”.
Es fascinante cómo la música —y el arte en general— puede establecer una relación con el silencio, la naturaleza y la introspección, aunque estas parezcan características universales. ¿Qué importancia tienen esos elementos dentro de su proceso creativo?
Sí, el arte es una forma de experimentar e interpretar el mundo. No puedo señalar una sola cosa que no haya tenido alguna influencia sobre lo que hemos creado bajo el nombre de Onségen.
De hecho, si aparece algo así, puedes estar seguro de que desempeñará un papel en la configuración de lo que hagamos después.
Onségen Ensemble funciona más como un colectivo en constante evolución que como una banda tradicional. ¿Cómo influye esa estructura abierta en la identidad artística del proyecto y qué ventajas ofrece frente a una formación fija?
El cambio continuo mantiene todo en movimiento y hace que las cosas sean más interesantes. Nunca sabes qué va a suceder, y ahí está precisamente la gracia.
Una formación estable también tiene sus ventajas, las personas se conocen mejor y, cuanto más tocan juntas, más fácil y sólida se vuelve la interpretación. El núcleo fundamental de Onségen se ha mantenido igual durante años, por lo que contamos con una base sólida para crear algo nuevo.
A lo largo de los años han incorporado instrumentos poco habituales dentro del rock, desde trompetas y flautas hasta ocarinas y didgeridoos. ¿Cómo deciden qué nuevas voces deben entrar en su universo sonoro y qué buscan en ellas que los instrumentos convencionales no pueden ofrecer?
Los nuevos instrumentos y paisajes sonoros se descubren durante los viajes o son aportados por otras personas. Experimentamos mucho. Si algo encaja con nuestra expresión actual, se queda.
El mismo principio se aplica aquí: intentamos incorporar a nuestra música elementos que no hayan sido utilizados antes en ella o, en lo posible, en ninguna música similar.
Y respecto a A Tale, ¿qué viene después? ¿Cuáles son sus expectativas para este nuevo álbum? ¿Existen planes de gira, por ejemplo, o algo más que puedas compartir en esta etapa?
No creo que haya nada especialmente dramático que revelar por ahora. El futuro es difícil de predecir.
Estamos muy felices con el álbum en todos los aspectos. Fue un placer hacerlo y estamos agradecidos con Karisma Records por encargarse de su lanzamiento. Los primeros oyentes ya han tenido la oportunidad de escucharlo y muchos de ellos parecen haberlo disfrutado. Así que todo está bien.
Esperamos tener la oportunidad de interpretar estas canciones para la mayor cantidad posible de personas. La verdadera magia ocurre en vivo.
Al mismo tiempo, ya ha comenzado a surgir nuevo material. Antes de que nos demos cuenta, puede que nuevas canciones encuentren su camino hacia el mundo.
Cuando haya pasado el tiempo y alguien escuche toda la discografía de Onségen Ensemble como si fuera una sola obra, ¿qué te gustaría que perdurara más: las canciones, los paisajes sonoros, las emociones o la búsqueda espiritual que parece atravesar cada uno de sus álbumes?
Animo a las personas a continuar su búsqueda espiritual y personal. Cada vez que crees que el mundo está completo y completamente comprendido, no lo está.
Espero que la música llegue a las personas, las haga detenerse por un momento, las transporte a lugares inesperados y les abra nuevas perspectivas. En muchos sentidos, espero que la música de Onségen pueda ofrecer a otros algunas de las mismas cosas que la música me ha dado a mí a lo largo de mi vida.
Veo a Onségen como una pequeña parte de un largo continuo musical que atraviesa tiempos y culturas, encontrando inesperados puntos de conexión entre las personas. Más allá de eso, no creo que pudiera pedir nada más.

Gracias, Esa, por tu amabilidad al responder esta entrevista. Nos gustaría dejarte la última palabra, brindándote la oportunidad de compartir libremente cualquier pensamiento, idea o reflexión con nuestros lectores.
Gracias, Juan. Aprecio enormemente la profundidad con la que te has involucrado en el tema y lo exhaustiva que ha sido esta entrevista. Gracias por ello.
También percibo que nuestra música te ha tocado personalmente, y por eso también estoy agradecido. Aunque el mundo es hoy mucho más pequeño de lo que era en 2003, cuando comenzó Onségen, jamás habría imaginado que nuestra música se expandiría y encontraría personas como tú y como nosotros en todos los continentes.
El lenguaje de la música es universal y une. Cuidémonos unos a otros y permanezcamos conscientes del poder unificador del arte y la cultura; nunca se puede enfatizar lo suficiente.
Puedes encontrar más información sobre Onségen Ensemble en su sitio web: https://www.onsegen.com/
Por Juan Barrenechea H.
Aristillus Media – 03 de junio de 2026






