«Five Bridges» de The Nice, el trabajo que lo anticipa (casi) todo

Mi álbum favorito de The Nice es «Five Bridges». Me gusta en especial la fuga, porque la escribí de una forma inusual. Creé primero una línea melódica, luego la otra y finalmente las voces armónicas. Cuando lo puse en partitura, tuve que aprender a tocarlo desde cero.

Keith Emerson

A fines de julio de 1969, The Nice vuelve de una gira accidentada por Irlanda junto a Yes y Bonzo Dog Doo-Dah Band. En la última fecha de Cork, el gimnasio no cuenta con las instalaciones eléctricas adecuadas para suministrar energía a todos los equipos de las bandas, por lo que los managers e integrantes cancelan el show.

Gracias a esto, ocurre un final improvisado muy divertido en un pub cercano, con todos los músicos de las tres bandas bebiendo y pasando el rato. En ello, encontramos a un cliente que se apodera durante toda la noche del piano del local, atrayendo tanta gente al lugar, que la entrada se hizo un atolladero. ¿La razón?, el pianista era el mismísimo Keith Emerson

Tal como te comentamos en la entrada especial tributo a Emerson, en el vuelo de regreso de Aer Lingus, Keith escucha ruidos extraños en las turbinas, lo que le da ideas para una futura suite musical. Sin tener ningún papel en la mano, dibuja un pentagrama y notas improvisadas en una bolsa para mareo.

Ahí esboza una nueva pieza de gran formato, sumando algunas ideas posteriores que les venía dando vueltas hace rato al trío. Una de ellas era componer una suite vinculada a la cultura de la ciudad de Newcastle upon Tyne, el lugar natal del bajista y cantante Lee Jackson

De hecho, «Five Bridges» suena como música escrita con prisa y ambición, con la urgencia de quien intenta converger mundos tan distintos como el rock, jazz, la música docta, antes de que el tiempo (o la banda) se resquebraje.

Asi, «Five Bridges Suite» fue comisionada por el Newcastle Arts Council y fue el primer gran proyecto con orquesta que afrontó nuestro héroe tecladista, no exento de problemas prácticos para equilibrar el trío y lo sinfónico. 

La suite se plantea como un mapa emocional de la ciudad, con su energía cotidiana, su orgullo periférico, su humor áspero de clase obrera, y también como una postal menos cómoda sobre el peso post industrial, la contaminación ambiental y la sensación de estar en un lugar hermoso pero herido.

El propio concepto de puentes funciona en dos direcciones. Por un lado, remite a la topografía inherente de la ciudad, con un río atravesado por grandes estructuras, y por otro, sirve como metáfora estética. La música intenta tender puentes entre estilos y “clases” musicales, desde los ataques rockeros propios del trio a la escritura orquestal, del fraseo jazzístico a la forma académica.

En términos de diseño, el disco también subraya el lugar. La portada es obra de Hipgnosis y utiliza una imagen tipo “ojo de pez” del puente Tyne Bridge, casi como si la ciudad mirara de vuelta al oyente

Para ampliar el alcance, el trío se acerca al director Joseph Eger, quien ya era un músico conductor con vocación mas allá de lo puramente docto. En los 60′ trabajó como director asociado bajo Leopold Stokowski en la American Symphony Orchestra; y también impulsó proyectos de concierto con dimensión social y formatos híbridos. 

La noticia local se riega como fuego con bencina para una banda que gozaba de gran prestigio para ese entonces. Melody Maker reporta que en el National Jazz and Blues Festival en el Plumpton Racecourse del 10 de agosto, The Nice aparecería con Eger y una orquesta de 40 músicos para interpretar piezas “cortas” de Bach, Sibelius y Prokofiev.

El disco que conocemos se graba sobre todo el 17 de octubre de 1969 en Fairfield Halls, con algunas pocas actuaciones en el Fillmore East y arreglos en Trident Studios

Si bien la orquesta se encontraba poco ensayada, había espacio físico limitado, nervios y logística de concierto “grande” montada con herramientas artesanales, e incluso todavía verdes para el rock sinfónico, todo resulta mejor de lo esperado.

Con la producción del afamado Eddie Kramer, Malcolm Toft y Bob Auger, este trabajo saldría a la luz en la retrasada fecha del 12 de junio de 1970, sorteando numerosas dificultades.

Cara A

La cara A del LP es una película en cinco escenas, y su primer mérito es no sonar a una banda divorciada tocando acompañada de una orquesta, sino a un intento serio de narrar una excitante fusión docto/rockera compenetradísima. Acá la intro se despliega con color orquestal y cambios de tempo que sugieren amanecer urbano, con tránsito, trabajo, máquinas, gente.

En medio de esa masa aparece el piano con motivos repetitivos que evocan trenes y ruedas, en lo que es un maravilloso antecedente del minimalismo más propio del rock progresivo de varios años después.

Todo mientras Lee Jackson canta en el segundo puente sobre las paradojas de la ciudad.

El corazón del disco se oye cuando la orquesta se repliega y el trío respira en un cuadro improvisatorio, donde aparece la escuela jazzística de Emerson, con pasajes que remiten al swing y a un vocabulario definitivamente brubeckiano, sumamente exquisito.

El momento más explícito de esta nueva fusión es en el cuarto puente de «High Level Fugue«, una fuga que incorpora boogie, jazz, y música contemporánea de forma sumamente fluida, casi como si parieran una especie de nuevo género en cuatro minutos, mientras la batería de Brian Davison simplemente se luce.

Un momento 100% prog sin que existiese para esa época dicho término.

En el cierre, el rock no solo llama a la orquesta; también llama a una sección de seis metales con figuras como el legendario Kenny Wheeler, trompeta y fliscorno, y saxofonistas como Joe HarriottPeter King y Alan Skidmore

Cara B

La cara B muestra como The Nice era extraordinario releyendo material docto, y aquí lo hace con dos adaptaciones largas de Jean Sibelius y Tchaikovsky puestos a dialogar con el Hammond, piano, bajo y batería que, en 1969, todavía sonaba a futuro.

El gesto decisivo aparece en el inédito medley de «Country Pie/Branderburg Concerto N°6«, piezas de Bob Dylan y Johann Sebastian Bach respectivamente. Esta idea que, de por sí, parece escrita para provocar a ambos bandos, fue grabada en el Fillmore East en diciembre de 1969 y sin duda alguna es una de las cosas mas inusitadas y arriesgadas que pariría aquella década.

En el cierre con “One of Those People” tenemos una pieza de estudio arreglada en estudio, con un vocoder adelantadísimo para la época. Entre lo sinfónico y lo grotesco, acá el trío parece decir todavía no sabemos exactamente qué es el prog, pero ya sabemos que queremos llegar ahí.

La recepción

«Five Bridges» fue un LP adelantado a su tiempo, y por lo mismo, chocó con industria. The Nice venía del universo de Immediate Records, sello fundado por Andrew Loog Oldham, cuya historia estuvo marcada por caos y mala administración. Todas esas infamias desencadenaron que Immediate colapsó en 1970 con deudas superiores al millón de libras.  

En ese contexto, el disco se retrasó meses, y terminó apareciendo cuando el grupo ya estaba al borde de la disolución y su futuro se reordenaba en torno a un nuevo sello, Charisma Records, y a la figura del manager Tony Stratton-Smith

En la lista oficial británica, «Five Bridges» llegó al #2 el 28 de junio de 1970, justo detrás del legendario «Bridge Over Troubled Water» de Simon and Garfunkel. Un ranking dominado por los puentes, como podemos ver.

En aquella época no dejaría a nadie del circuito indiferente. Tony Banks recuerda que la primera banda que vio en vivo fue The Nice en el Marquee y que, después de The Beatles, Emerson fue una de las razones por las que terminó dedicándose a la música profesional, trazando una línea directa hacia Genesis y, por extensión, hacia el naciente lenguaje del prog. 

Tony admiraba tanto lo que Emerson hacía con The Nice, que escuchar sus discos le mostró lo que realmente podía hacerse con un teclado. Por otro lado, Peter Gabriel y gran parte de la escena de Canterbury quedarían anonadados con el trabajo de este poderoso trío.

La lista de músicos que admirarían este LP es interminable, y es fácil darse cuenta porque Keith fue apodado en esos años como «El Jimi Hendrix de los teclados».

No es exagerado mencionar que mientras la movida del prog recién emergía en el 69′ de la mano de los yeses, reyes carmesí y otros, The Nice ya era un alumno aventajadísimo, cosa de la que ELP se benefició profundamente.

Pero esa, progjazzeros mios, es otra historia.


ProgJazz es un colectivo unido por la amistad nacido en 2007, y que busca difundir música sobre la base del rock progresivo, el jazz, la música de vanguardia y todos sus géneros asociados.

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