«A Trick of the Tail» de Genesis, y un nuevo comienzo

Estamos situados en 1974, a pocos dias de la actuación que daría Genesis el 25 de noviembre en Cleveland, y pocos días después de la salida del LP de «The Lamb Lies Down on Broadway«. De imprevisto, se hizo patente lo que ya se intuía: Peter Gabriel avisaba a sus compañeros de su decisión irrenunciable de dejar Genesis para siempre, con el fin de perseguir sus nuevas ambiciones personales.

Decimos que ya se intuía, por los roces internos que tuvieron que lidiar los integrantes para grabar aquel doble trabajo, y la exponencial admiración que comenzaba a generar Peter sobre el escenario. Es que nuestro Rael era la vedette absoluta con su presencia, carisma, voz, gritos, movimientos, muecas, puesta en escena y disfraces, siendo algo tan enorme que lo dominaba todo.

Ello relegaba a los instrumentistas a un absoluto segundo plano, a pesar de que probablemente tenemos aquí algunas de las mejores ejecuciones de la carrera de Banks, Rutherford y Collins al servicio de la banda. Debido a esto, el propio Tony venía con un malestar in crescendo, que probablemente no habría decantado de buena forma si no hubiese sido por la voluntaria salida de la futura figura de «Sledgehammer»

La decisión de la salida de PG se mantuvo en estricto secreto durante toda la gira, a cambio de su silencio durante un tiempo después del final del tour programado para junio de 1975, con el fin de darles más tiempo para acomodarse como banda.

Inesperadamente, en agosto de ese mismo año se filtró la noticia a los medios de comunicación. Peter tuvo que salir con prisas a redactar un comunicado para la prensa inglesa, con el fin de explicar sus razones de la salida para evitar malos entendidos. El artículo, titulado Out, angels, out, explicaba su desilusión con la industria musical y su deseo de pasar más tiempo con su familia.

Para la prensa, la banda estaba acabada.

Es cierto, Gabriel había aportado una fuerte identidad teatral a Genesis. De hecho, sus disfraces y presencia en escena eran prácticamente la «marca de la casa», y muchos dudaban que pudieran seguir sin él. Sin embargo, lejos de darse por vencidos, los tácitos segundo y tercer hombre al mando Tony Banks y Mike Rutherford estaban decididos a demostrar que Genesis siempre había sido un colectivo creativo sólido, y no la banda acompañante de un showman.

Y es que gran parte de la música provenía de las composiciones de los propios Banks, Rutherford o Hackett, y no querían que la marcha de Gabriel eclipsara ese facto. Esta ocasión sería perfecta para demostrar lo contrario; con el propio Tony Banks refiriendose a la pérdida del cantante como un alivio.

Tras la gira, Steve Hackett aprovechó el paréntesis para grabar su «Voyage of the Acolyte» (1975, puedes leer nuestra detallada reseña aquí) con Rutherford y Phil Collins de invitados. Al haber tantas piezas instrumentales del gusto de estos dos últimos, barajan seriamente la opción de seguir como banda instrumental. Esta idea incluso permearía al mismo Banks.

Además, Collins aprovecharía este hiato para ingresar a la recientemente fundada banda de jazz fusión británica Brand X, junto a John Goodsall y Percy Jones. Su experiencia en aquel ensamble, unido a su cada vez mas alta valoración por el trabajo de Billy Cobham en The Mahavishnu Orchestra, parecen susurrarle con mas fuerza que la mejor idea era llevar a Genesis por música no orientada hacia lo vocal.

En julio, Banks, Rutherford y Collins empezaron a componer nuevo material en un pequeño sótano de ensayo en Acton (Londres), inicialmente sin Hackett; quien se incorporó unos días después al finalizar su proyecto solista. El trío se enfocó en música instrumental y, para cuando Hackett llegó al local, ya habían gestado las ideas base de piezas poderosas como “Dance on a Volcano” y “Squonk”.

Finalmente, la idea de la banda instrumental fue diluyendose poco a poco, convenciendose que las canciones recien compuestas “se volverían un poco aburridas sin voces”. La realidad es que una banda que siempre tuvo vocación coral entre sus influencias (The Beatles, Beach Boys) necesitaba un vocalista al frente, y así comenzó la que fue probablemente la búsqueda más importante en la historia de Genesis.

Sin querer despertar demasiadas expectativas a los postulantes, publicaron un anuncio anónimo en la Melody Maker solicitando “cantante para grupo estilo Genesis”.

La convocatoria recibió una avalancha de respuestas (se dice que llegaron entre 100 y 400 solicitudes), mientras se recibían decenas de cintas demo, algunas de aspirantes desconocidos y otras de veteranos sorpresivos. Llegaron, por ejemplo, grabaciones de Nick Lowe (Brinsley Schwarz), de Mick Rogers (vocalista/guitarrista de Manfred Mann’s Earth Band) e incluso del noruego Jahn Teigen (Popol Ace). También se rumoró que Colin Blunstone (ex-vocalista de The Zombies) mostró interés.

A pesar de algunos nombres reconocidos, la mayoría de postulantes no encajaban con el estilo de Genesis, ni poseían siquiera un pequeño porcentaje de la presencia escénica y rango vocal flexible que Gabriel aportaba.

Lo cierto es que ninguno terminaba de convencer. Mick Strickland, un joven vocalista desconocido, fue el que llegó mas lejos hasta una nueva audición mas selecta en Trident Studios. Phil Collins, quien era el que le enseñaba las tonalidades de las piezas a cantar a los postulantes, le mostró ésta nueva canción llamada «Squonk», y Strickland intentó cantarla, pero la tonalidad no era la adecuada para su voz.

La frustración comenzaba a cundir en el grupo tras varias semanas de intentos fallidos. Así, Genesis seguía sin cantante, pero algo había atrapado la curiosidad de Tony y Mike: Collins marcando las melodías guía para los postulantes, era mejor cantante que todos aquellos. Recordemos que Phil ya tenía experiencia vocal desde sus días en «Flaming Youth«, y en el mismo Genesis haciendo armonías e incluso cantando alguna pieza breve como “For Absent Friends” en 1971 o “More Fool Me” en 1973.

El gran pero, es que hasta entonces nadie en la banda lo consideraba un posible frontman. Phil era el baterista, y así parecía que debía seguir.

Bill Bruford, quien era amigo de años de Collins (además de haberlo empleado como técnico de batería en los 60′) y la entonces esposa de Phil, Andrea Bertorelli, lo animaron a intentar él mismo adueñarse del micrófono, sembrando las primeras semillas de un brillante porvenir.

Todo parecía conjugarse. Por esos mismos dias, Tony Banks sugirió a Collins que probara cantar “Squonk” completa con el micrófono en su mano. Phil se puso al frente y, para sorpresa de todos, su interpretación resultó más que convincente. Al fin la canción sonaba como debía. Impresionados, los demás le pidieron que intentara también con otras piezas nuevas, y Phil volvió a cumplir.

Asi, el nuevo cantante de Genesis estaría, de hecho, dentro de la propia banda. Phil Collins asumiría las voces principales en el álbum, además de continuar como baterista en estudio. Él mismo, inocentemente, pensaba que tal vez encontrarían a “un cantante de verdad” para el futuro en la venidera gira, pero por lo pronto él grabaría todas las voces del próximo LP.

Con el dilema resuelto, Genesis entró oficialmente al estudio con renovada confianza.

En octubre de 1975, los británicos comenzaron la grabación de su séptimo álbum, «A Trick of the Tail«, en Trident Studios (Londres). Contaban con un nuevo coproductor, David Hentschel, un joven ingeniero que había trabajado con Elton John y conocía bien a la banda, ya que había sido operador de cintas en álbumes previos. Definitivamente, Hentschel aportó un enfoque renovado y un sonido limpio que modernizó la producción del grupo.

La banda, ya como cuarteto, estaba deseosa de demostrar su valía, y tenía prisas por impresionar. Sin la influencia de Gabriel, las dinámicas internas cambiaron ligeramente. Genesis siempre había sido democrático en la escritura, pero ahora había una voz menos opinando, lo que paradójicamente facilitó llegar a consensos.

Banks, Rutherford, Collins y Hackett colaboraron estrechamente en la composición, cada uno contribuyendo ideas; así la música fluía con naturalidad y la atmósfera en el estudio era mucho más relajada que durante el tenso proceso de «The Lamb».

El material que emergió en estas sesiones marcaba a la vez continuidad y cambio. Por un lado, la esencia progresiva y narrativa de Genesis seguía intacta, al tener varias piezas del estilo «contador de historias», con fantasía, mitología o cuentos con moraleja, al estilo de la era Gabriel. Por otro lado, el tono general del álbum resultó más ligero, luminoso y lúdico que la oscura densidad conceptual anterior.

El LP comenzó a mostrar una suerte de cualidad onírica, casi infantil, con imágenes de fábula y melodías cálidas. Phil Collins imprimió un timbre vocal más limpio y emotivo, menos dramático que Gabriel pero muy efectivo para estas nuevas canciones. Instrumentalmente, la banda brillaba probablemente como nunca antes, gracias a las influencias que traía Collins de tocar junto a virtuosos del british jazz como Goodsall o Percy.

Así, lograron un balance entre la complejidad técnica del rock progresivo y jazz fusión de la época, pero todo con una accesibilidad melódica mayor. Esto hizo al material, francamente, irresistible.

Incluso la presentación física del disco reflejó este espíritu, con el diseño de Colin Elgie, asemejando el arte a una ilustración de un libro de cuentos victorianos, mostrando personajes sacados de las piezas, como el ladrón enmascarado de «Robbery, Assault and Battery» y un juez severo que lo condena. También observamos una anciana encorvada mirando su reflejo de juventud en un espejo, aludiendo a «Ripples» y las ondas que nunca volverán; la luna con la figura de «Mad Man Moon«, el demonio de «A Trick of the Tail«, la enfermera/hipnotista de «Entangled«, o el squonk.

Todo ello refuerza la sensación de que estamos ante una colección de relatos musicales fantásticos, como en las mejores obras del prog británico.

«A Trick of the Tail» finalmente vería la luz el 13 de febrero de 1976 en el Reino Unido (y poco después en EE.UU.), justo para el cumpleaños numero 26 de Peter Gabriel. ¿Coincidencia?

Los cuentos

Si alguien exigiera pruebas de que la banda estaba con prisas de impresionar desde los primeros segundos, y dejar en claro que conservaban todo su poder en esta nueva era post-Gabriel, “Dance on a Volcano” es la perfecta representación.

Sin duda alguna es una de las piezas más dinámicas de todo el repertorio histórico de Genesis y con mayores usos de diferentes cambios de tempos y métricas. Coescrita colectivamente durante aquellas primeras jams en el estudio, el amor de Collins por el jazz fusión de la época y de trabajos de Brand X, Weather Report, e incluso los momentos mas fusión de Santana, se hacen patente y llevan el peso de la composición con patrones intrincados y frenéticos.

Todo aquello, mientras Hackett, Banks y Rutherford construyen un muro sonoro sólido con exquisitas guitarras, el omnipresente Moog Taurus dando profundidad, y diferentes duelos virtuosos de teclado en la coda.“Better start doing it right” (“Será mejor que empieces a hacerlo bien”) canta Phil en esa suerte de coro, y vaya que le hicieron caso.

En contraste con la ferocidad del tema anterior, “Entangled” de Hackett y Banks nos mece con delicadeza y ensueño, siendo una de las mejores baladas acústicas que nos regalaría la banda en toda la década.

Aunque Phil bromeaba con que la imaginería lirica de Hackett tenía un aire a “Mary Poppins”, lo cierto es que esa ambiguedad funciona, y el solo final de Banks, sintetizador ARP y mellotron mediante, eleva la melodía a nuevas cotas en un momento sublime donde todo parece detenerse y flotar.

Steve se sentiría particularmente orgulloso de esta pieza, reflotándola para su «Genesis Revisited II» (2012), con las voces de Jakko M. Jakszyk y Amanda Lehmann.

Para explicar el origen de “Squonk”, dejaremos que el mismo Tony Banks nos cuente:

«Estábamos en Alemania en 1974 cuando oímos «Kashmir». Dijimos «es fantástica» y logramos deducir del comentario en alemán que era Led Zeppelin. Tenía ese sonido de batería que siempre habíamos estado buscando; ese sonido lento, pesado, y muy ambiental.

Cuando estábamos grabando «A Trick of the Tail», Phil estaba muy metido en el jazz y trataba de tocar tantos ritmos como podía, lo que funcionó muy bien para nosotros también. Mike y yo le mostramos ‘Kashmir’ a Phil para que la escuchara y le dijimos que queríamos hacer una canción así.

Entonces, escribimos ‘Squonk’, con la idea de tener una batería como esa, lo que no funcionó del todo porque teníamos al ingeniero equivocado para ese tipo de canciones en ese momento, pero igualmente logramos ese tempo más lento y, después de eso, Phil se fue decantando con el tiempo más y más a los tambores pesados

La batería de John Bonham en Kashmir es increíble, y mucha de esa interpretación está a destiempo, lo que le da una gran sensación. El riff básico de guitarra es fantástico y el Mellotron también le da una gran atmósfera. Una de las mejores canciones de rock de todos los tiempos»

Tony Banks

Inspirada en una criatura del folclore americano llamado Squonk, la leyenda cuenta sobre un ser de una fealdad indescriptible que habita los bosques. Esta misma apariencia lo hace estar en una tristeza permanente, por lo que se disuelve en un charco de lágrimas cuando alguien lo atrapa.

El tono de la pieza es casi de tragicomedia, mientras Phil canta ese puente de “All in all you are a very dying race”, con ironía. La sección instrumental central deja lucir un trabajo de bajo y batería sólido como una roca, antes de retornar al riff principal. “Squonk” demostraba a los fanáticos que Genesis, además de su acostumbrado virtuosismo, podía rockear con fuerza en esta nueva etapa, y gracias a la sugerencia de sus dos colegas, se convertiría en una de las favoritas personales de Phil.

La primera mitad del LP cierra con ésta exquisita pieza compuesta íntegramente por Tony Banks, quien atravesaba una época muy ricamente creativa. “Mad Man Moon” es un viaje elegante y melancólico, muy en la vena sinfónica tradicional de Genesis, con piano de cola incluido.

La letra nos narra sobre un soñador en un desierto árido que fantasea con lluvias torrenciales y paraísos verdes, siendo una metáfora sobre la fantasía escapista y la decepción al volver a la realidad. De allí, el concepto de la luna del hombre soñador, es decir, su mundo mental.

Musicalmente, la pieza transita desde el arranque de adagio con piano y voz, atravesando una sección media cuasi orquestal impulsada por aquellos crescendos de mellotron tan queridos por Banks, y decantando a una métrica que aporta cierto aire de latin jazz en la transición. Sin duda, una de las mejores piezas salidas de la pluma de Tony, y una de sus favoritas.

Abriendo la cara B, nos encontramos con la acostumbrada pieza de humor teatral del álbum de la era Gabriel. Es que «Robbery, Assault and Battery» es una joya infravalorada de music hall británico, liderado por el piano, y con grandes dinámicas entre secciones aceleradas y pasajes más dramáticos.

Collins aprovecha la letra para desplegar sus dotes interpretativas, cantando con acento cockney en partes, prácticamente actuando los diálogos -recordemos que Phil fue una promesa joven de la actuación-, mientras seguimos una suerte de persecución entre la policía y un torpe ladrón llamado Harry, en los tiempos de la Inglaterra victoriana.

Instrumentalmente, destaca en mayor medida la parte central en 13/8 con un solo de sintetizador majestuoso de Banks, seguido por breves duelos entre teclado y guitarra, todo con un tono muy animado para algo tan serio como podría ser el atrapar un ladrón: «Bad man, bad man!» (¡hombre malo!)

No se pierdan el video promocional, que incluye actuaciones de Hackett, Banks y Rutherford de policías y Phil de ladrón, intercalados con una performance en el escenario realizando la mimica.

Ripples” nos lleva a aguas emotivas y reflexivas, salida de la mejor pluma de Mike Rutherford (arreglos de Banks), y representa uno de los momentos más hermosos y conmovedores de «A Trick of the Tail». Es que aquel mágico pianoforte y piano eléctrico, más la guitarra de Hackett y la conmovedora performance de Collins contándonos sobre el paso del tiempo y que nada vuelve atrás, se revela poderosamente devastadora.

Aunque en su época no fue un single exitoso, ha perdurado como favorita de los fans y suele citarse como ejemplo de la faceta más romántica de Genesis. También cuenta con un austero, pero íntimo video promocional.

La homónima «A Trick of the Tail» data de los dias de «Foxtrot«; y a su vez, de las ideas de la banda con Anthony Phillips. De hecho, sería una de las últimas piezas de la era del primer guitarrista en salir a la luz.

Duración moderada, estribillo contagioso y arreglos resultones, la homónima debe tanto a «I Know What i Like», como a The Beatles y Beach Boys, sin sacrificar inventiva. La letra es otro cuento fantástico, narrando la historia de una especie de demonio o “bestia” parlante que abandona su reino mágico atraída por la curiosidad hacia el mundo humano. Al llegar, es capturada y exhibida en un circo de rarezas, añorando regresar a casa.

Detrás de esta alegre tonada, hay una profunda alegoría con tintes sociales sobre la inocencia corrompida por la codicia del mundo moderno, inspirada en parte por la novela «The Inheritors» de William Golding y también por la idea central del libro «The World Turned Upside Down» de Christopher Hill.

Todo aquello, mientras el coro tiene progresiones armónicas claramente influenciadas por “Getting Better” de The Beatles (reconocido por el mismo Tony), impregnando de vibra positiva a la melodía. La pieza fue el segundo single en el Reino Unido y, aunque no fue un gran hit, sí atrajo a nuevos fans a esta nueva etapa de la banda gracias a su inmediato gancho melódico.

Por cierto, también existe un video de esta canción, con la banda tocando en pleno con unos efectos setentosos muy divertidos.

Para cerrar el disco, Genesis apuesta por su idea original de ser una banda completamente instrumental, el que a la postre sirve como clímax y epílogo a la vez. “Los Endos” (spanglish intencionado para “Los Finales” o “El Fin”) retoma motivos musicales de varias canciones anteriores del álbum, ensamblándolos en un grandioso collage sonoro.

Concebida en gran medida por Phil Collins junto al resto del grupo, la pieza está fuertemente influenciada por el jazz fusión, y en particular debe mucho al jam “Promise of a Fisherman” del disco «Borboletta» (1974) de Santana; imprimiendole a “Los Endos” esa energía rítmica latina y melodías en espiral.

Sobre un festín de paradidles en ride y hi-hat, Banks, Rutherford y Hackett introducen variaciones de riffs y melodías reconocibles (por momentos asoma el riff de “Dance on a Volcano”), hilando todo el álbum con coherencia temática. De allí, hacia la mitad, “Los Endos” baja la intensidad para un interludio atmosférico, generando tensión antes del golpe final, siendo uno de los grandes momentos de toda la discografía de Genesis.

En los últimos compases, la batería vuelve a tomar protagonismo con un groove cadencioso y poderoso a la Squonk, mientras ocurre un guiño solo para fans. Muy al fondo de la mezcla, Phil canta suavemente una línea proveniente de la antigua suite “Supper’s Ready” (“There’s an angel standing in the sun, free to get back home”). Esa cita oculta (un ángel en el sol libre para volver a casa) se ha interpretado como un cariñoso guiño de despedida a Peter Gabriel, o incluso, quizá como una invitación al retorno, cuando él lo sinitiera indicado.

El tour y aroma del éxito

Contra los pronósticos pesimistas de la prensa, el LP fue un éxito tanto crítico como comercial. En Reino Unido alcanzó el puesto #3 en las listas de ventas, igualando la mejor marca que habían logrado con «Selling England by the Pound» (1973), y en Estados Unidos logró entrar al Top 40 por primera vez en la carrera de la banda, señal de que ganaban un público más amplio.

La prensa especializada recibió el disco con agrado y cierta sorpresa, y muchos críticos destacaron la capacidad del grupo para mantener su esencia sin Gabriel, superando expectativas. Los fans, por su parte, abrazaron mayoritariamente el álbum; para muchos, el nuevo LP probó que “había vida después de Peter” y que Genesis seguiría ofreciéndoles calidad.

No obstante, el éxito del disco planteó un nuevo desafío. ¿cómo llevar un material tan dinámico vocalmente al escenario con un Phil Collins «atornillado» al sillín de la batería?

¿Y si dejamos que Phil y Bill nos cuenten?

El debut de Collins como cantante sobre un escenario (y Bill Bruford como baterista en vivo de Genesis) ocurrió el 26 de marzo de 1976 en Ontario, Canadá. Al principio estaba nervioso, con manos temblorosas y notas escritas para no olvidar sus intervenciones habladas, pero la respuesta del público fue entusiasta.

Lejos de los extravagantes atuendos de Gabriel, Phil optó por una imagen sencilla y genuina, ganándose a la audiencia con su carisma natural, su sentido del humor y una voz que, dicho sea de paso, podía emular sorprendentemente bien las viejas canciones de Genesis. Definitivamente, los fanáticos apoyaron a la “nueva” encarnación de la banda con fuerza.

Si bien aun faltarían varios años para escuchar al Phil icónico y todopoderoso de «Mama«, Collins noche tras noche se afirmó como líder escénico, imprimiendo su propio estilo. Genesis había sobrevivido a su prueba de fuego, y Tony pensaba para sí: «esto va a resultar«.

El tour, hoy recordado como uno de los mejores de toda la historia de la banda, atravesó desde marzo de 1976 a todo el Reino Unido, Europa continental, Estados Unidos y Canadá en 112 fechas. Estos shows nos dejarían actuaciones y grabaciones bootleg notables, donde se observa como Bill Bruford aportó precisión y un exquisito enfoque jazzy al material, aunque su estilo difería del groove más tradicional que Phil había desarrollado en estudio, cosa que generó algunas fricciones con Tony Banks.

Para el tecladista, las piezas de Genesis debían interpretarse sobre el escenario como fueron compuestas, y no con los ánimos exploratorios e impredecibles del ex King Crimson. De cualquier forma, poco importa, ya que Phil y Bill desarrollaron emocionantes arreglos de doble batería para varias piezas del catálogo anterior de Genesis. El germen de esta nueva configuración, estaría sembrado de aquí, para siempre.

Es importante notar que durante esa gira la productora independiente Worldmark-Samuelson International Productions filmó el concierto completo del 10 de julio de 1976 en el Stafford Bingley Hall de Stoke-on-Trent, del cual se extrajo el material que luego se editó como el legendario video “Genesis: In Concert”.

Hoy en dia, el filme se encuentra almacenado «en bóveda», y los derechos de filmación los posee la productora, quienes a la fecha de escribir estas líneas aun no llegan a un acuerdo económico con el management de Genesis para liberarlo. Argh.

Otro dato curioso. De la noche del 9 de Julio de 1976 en el Glasgow Apollo se extrajo el impresionante corte de «Cinema Show» con Bruford en batería que llegaría a parar al legendario disco doble en vivo «Seconds Out» (1977). ¡Y no, nunca fue de París, como indica el lanzamiento oficial!

Legendario y precioso

«A Trick of the Tail» es considerado hoy como uno de los mejores trabajos de Genesis, y un favorito para el recién iniciado en la banda de los 70s. Además, es un referente de cómo una agrupación puede reinventarse con éxito. Es que su mixtura de virtuosismo progresivo y sensibilidad melódica ha influenciado a numerosas agrupaciones posteriores, tanto del neo prog, retro prog, o incluso del progresivo mas contemporáneo.

Así, la confianza recuperada sentó las bases para que ese mismo año grabaran «Wind & Wuthering» (1977, aunque lanzado en diciembre de 1976) y para la evolución que vendría en los años 80′ con un sonido aún más accesible. Pero esa ya es otra historia (y te la contamos acá).

Cincuenta años después de su aparición, este truco de la cola sigue hechizando a oyentes nuevos y veteranos; no solo marcando el inicio de la era de Phil Collins al frente -una etapa que eventualmente llevaría a Genesis al megaestrellato mundial- sino que representando un punto culminante del rock progresivo británico de los 70′ como movimiento antes de comenzar su declinación.

Este LP es una especie de simil para discos de otras bandas de la misma época, transicionando desde esos inaccesibles vericuetos progresivos, hacia sonidos mas amigables para una nueva generación.


ProgJazz es un colectivo unido por la amistad nacido en 2007, y que busca difundir música sobre la base del rock progresivo, el jazz, la música de vanguardia y todos sus géneros asociados.

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