Anthony Garone y «Ok, but Why?»: una respuesta notable para los oídos
Si eres fanático de la música progresiva y asiduo a contenido audiovisual en inglés sobre la misma, es probable que alguna vez te hayas cruzado con el programador informático, compositor y multinstrumentista norteamericano Anthony Garone.
Su canal de YouTube «Make Weird Music» tiene más de 40.000 suscriptores, varios millones de visitas y se ha dedicado por una década a explorar los rincones más esquinados del progresivo y de la vanguardia, con distinto tipo de contenido que privilegia calidad sobre cantidad. ¡Sintonizamos bastante con ello!
Pero su carta de presentación más célebre es probablemente el libro «Failure to Fracture: Learning King Crimson’s Impossible Song» (Stairway Press, 2020), donde narra sus 22 años de obsesión con el afamado clásico salido de «Starless and Bible Black» (1974), que el propio compositor (Fripp) calificó alguna vez como imposible de tocar.
Quien haya leído ese libro entenderá enseguida la pregunta que titula su nuevo trabajo: «OK, But Why?«, su primer LP desde 2007, publicado vía MoonJune Records, el sello de nuestro amigo de la casa Leonardo Pavkovic (a quien entrevistamos acá) lanzado un primero de mayo en plataformas de streaming, y en junio de 2026 por todo lo alto.
De hecho, la pregunta que da título al disco es la que cualquier persona razonable le haría a alguien que dedica dos décadas a una sola canción, por muy que sea del rey carmesí.
La respuesta es este disco, una compilación reordenada y regrabada de casi veinte años de composiciones, muchas conocidas como singles dispersos en YouTube, ahora cristalizadas en versión definitiva.
Y la verdad es que se merece toda nuestra atención, ya que Garone ha reclutado un combo variopinto de veinte estrellas de la música de vanguardia, tales como Morgan Ågren (Kaipa, Mats/Morgan, Frank Zappa) tras la batería en seis cortes; Michael Manring, el bajista fretless por antonomasia del Windham Hill en cuatro piezas, además de Andy West, fundador de Dixie Dregs, asomando con su bajo en ciertas canciones clave.
A todo aquello agregamos a Steve Ball, alumni de Robert Fripp y pieza clave de la League of Crafty Guitarist, y en la actualidad está en la banda que giró en Estados Unidos para tributar el disco «Exposure» (1979).
Se les suman Gretchen Menn, Jan Zehrfeld (Panzerballett), Tom Monda (Thank You Scientist) y Paul Hanson al fagot eléctrico. La lista es realmente interminable, pero todos tienen algo en común: Orbitan en la guitarra angular de Garone y su lente compositivo, donde cada arreglo es parte canción y parte puzzle.
¿Pero, por qué?
«Binge Master.» (utilizada como cortina en su canal de YT) abre de forma potente el trabajo como declaración de principios, donde Ågren y Manring trazan una métrica rítmica ajustadísima sobre la que Garone y Steve Ball entrelazan exquisitas guitarras en un contrapunto crimsoniano filtrado por aires jazz fusion.
Seguimos con el otro maestro de «Three Legged Dog Master«, siendo un verdadero math avant metal endemoniado donde Zehrfeld vuela en el diapasón con suficientes cambios y saltos para tener toda nuestra atención. «Deathtrap» y «Dance Master» muestran a Garone en modo guitar hero-angular, con una soberbia ejecución de Owen Dueck en la batería del primero, y un solo absolutamente sacachispas de Tom Monda en la segunda.
«Brex» es un festival de polirritmia y polimetría disonante ideal para los amantes del avant garde moderno.
Antes de que nos dé un derrame cerebral, «Harnch 2.0» llega con suaves contrapuntos que parecen encontrar el eslabón perdido entre Gentle Giant y King Crimson (dos bandas muy adoradas por Garone). «My Garden» es la sorpresa del disco, siendo una pieza cantada por Tony Garone, padre del autor y veterano de Heresy, banda neoyorquina que tributa a Tull, ELP y King Crimson, con vena pastoral que evoca nuevamente a los gigantes gentiles.
Y los fanáticos de Crimson estarán de enhorabuena con «Erudite Eyes«, cover de Fripp originalmente publicado en 1968 en «The Cheerful Insanity of Giles, Giles & Fripp«, antes de que existiera King Crimson. Garone ya lo había abordado en YouTube en 2017, pero aquí lo reformula con mayor peso compositivo y actualizada a 2026, quedando sumamente competente, casi como guiño cariñoso a la canción que cambió su vida.
«Trust» introduce una suave pieza en piano, violín y voz, como una suerte de pausa en el camino, para desembocar en «Pune» (dedicada a Kerry Minnear), con Manring y Ågren en una verdadera masterclass de fraseos en compases impares que fue compuesta como tributo a Gentle Giant y Jethro Tull.
Luego, llegamos a los dos movimientos del Concierto para violín y oboe BWV1060 de Bach que se reinterpretan a través del lente rítmico de Garone. La verdad es que suenan bastante bien, y nos recuerda a ese prog italiano estilo «Il Rovescio della Medaglia», pero traído a 2026.
Cierran la pesada «Crush«, y sus staccatos metaleros con otro grandioso solo de Menn y la breve coda de «Tingz«, que pone broche con Robbie Mangano al bajo.
Digno de prestar atención
«OK, But Why?» claramente no es un trabajo fácil. Es denso, exigente, intelectual, pero también suficientemente atractivo para los oídos más inquietos que buscan las últimas novedades en música interesante.
Su principal carta de presentación es el comentario de Steve Vai, quien lo definió como alien melódico, retorcedor de cerebros, sublimemente encantador, y la descripción ciertamente se ajusta.
Garone sabe lo suyo, y entiende bien que no tiene sentido recrear una suerte de gloria pasada del prog si su canal busca «arrojar una luz a la música más creativa del mundo«. No es retro prog, ni metal prog técnico, ni jazz fusion. Esto es sencillamente Make Weird Music hecho disco, y ese tipo de música sin etiquetas es una de nuestras favoritas acá en ProgJazz.
Para los fans más versados de King Crimson, Gentle Giant, Mats/Morgan o cualquier nuevo proyecto del catálogo MoonJune, este trabajo será de escucha obligatoria. Para quienes leyeron «Failure to Fracture» y se preguntaron cómo sonaría finalmente la música de su autor, ya tienen respuesta. Y vale la pena, aunque hay que tener cuidado con los derrames cerebrales.
Si el disco en cuestión fue de tu agrado, te sugerimos adquirir el trabajo a través de su Bandcamp, ya que es más equitativa con las ganancias de los artistas que las típicas plataformas de streaming, o en su defecto, hacerte con la copia física en tu tienda de discos de confianza.







