«The Fool Leading the Blind» de Asceta, una sombra endurecida
El intimidante proyecto chileno de Asceta parece reafirmar su negativa a simplificar su lenguaje y utilizar clichés para entrar por la vía rápida a las mentes y corazones de los oyentes. Ya desde la salida del debut de 2022 y «Erebus, la suite de las sombras» (2023) teníamos una música rica en carácter y personalidad, escapando de cualquier tipo de casillas y ganchos obvios, pero enormemente gratificante al sumergirse en sus nebulosas y turbias aguas.
Con estas ricas credenciales, llegamos al nuevo lanzamiento conceptual de «The Fool Leading The Blind«, un tercer álbum de estudio mucho más robusto y eléctrico que sus antecesores, pero todavía comprometido con la elaboración minuciosa del detalle sonoro, la alquimia musical y una expresividad emocional que rehúye el entretenimiento pasajero.
Esta vez, tenemos una suerte de concepto sobre los falsos liderazgos que arrastran a comunidades enteras hacia el engaño, lo que cruza las cinco piezas del trabajo.
Desde esa base, el disco se perfila como una obra de tensión, de respiración larga, donde la electricidad no equivale a simple agresividad o ser «más rockero», sino a mayor densidad de contraste. Si «Erebus» funciona como antecedente inmediato y punto de comparación natural, aquí la sensación es la de un ensamble que endurece sonidos, afila el relieve instrumental y vuelve más frontal su discurso sin perder su vocación de profundidad.
Hay otras cosas que han cambiado ligeramente. La nueva placa ahora lleva la firma del sello italiano Lizard Records (Italia ha sido el primer país en ser lanzado, 16 de junio), que vuelve a apostar por la música chilena en 2026 después de haber editado en años anteriores material de bandas nacionales como Akinetón Retard y Yonhosago.
Otro cambio significativo está en que las composiciones aparecen ahora exclusivamente tituladas en inglés, una decisión orientada a favorecer la proyección internacional del álbum y ampliar su alcance más allá del ámbito hispanohablante. Es una elección que celebramos, ya que es una música que merece llegar a muchos más oídos inquietos alrededor del mundo.
Asceta vuelve a conformarse como un octeto, incorporando a Jorge Bugueño como integrante principal en piano eléctrico, función que en el disco anterior había sido asumida por Óscar Pizarro en calidad de invitado. El núcleo del ensamble se mantiene prácticamente intacto, aunque Arianne Guerra pasa del violín a la viola, mientras Rodrigo Maccioni sigue comandando su guitarra eléctrica, teclados y flauta (además de tener todos los créditos de las piezas). Por su parte, Pascal Montenegro vuelve a colaborar como música invitada, esta vez exclusivamente en corno inglés.
Así, este pulpo de 8 tentáculos insiste en una música de arquitectura académica rigurosa; una especie de dramaturgia sonora en la que cada métrica, cada cambio de atmósfera y cada diálogo instrumental parecen responder a una lógica narrativa.
Y si tenemos narrativa, entonces también tenemos abundantes diálogos entre los instrumentos, y lo mejor de todo es que son sumamente interesantes desde el punto de vista tímbrico.
La idea de que estos chilenos se alejan del propósito de una satisfacción inmediata no debe leerse como un gesto de pedantería o hermetismo gratuito, sino como una ética de composición. Acá en ProgJazz creemos que la música de calidad exige atención, retorno y escucha de capas. Los chicos de Asceta lo saben mejor que nadie, por lo que sus mejores pasajes probablemente sean aquellos donde la banda utiliza la electricidad para abrir zonas de resonancia más cinematográficas y luego regresan, con precisión casi quirúrgica, a síncopas y métricas exquisitamente arregladas.
Si en una parte del progjazz el riesgo suele ser la dispersión y la poca concreción de ideas, lo que conlleva el riesgo de que la música se vuelva un mero vehículo para el delirio de los muchachos, Asceta logra que cada capa sonora cumpla una función de presión, contraste o atmósfera. Es música tan emocionante como cerebral.
En ese sentido, el concepto que te comentamos detrás de «The Fool Leading The Blind» se vuelve especialmente pertinente en el tono severo de los sonidos. No es música ornamental o mera «música de fondo de película» (aunque tenga tintes cinemáticos), sino música que parece haber sido conscientemente compuesta contra la cultura de la distracción.
El arte de portada de Claudio Ahumada está sumamente logrado, y a este editor le retrotrae a las mejores obras del rock progresivo italiano con esas figuras antropomorfas, cuerpos deformados, arquitecturas imposibles y rostros atrapados en una suerte de procesión absurda.
La composición del color (así como la música), dominada por el blanco y negro con acentos oscuros y violáceos, transmite una sensación de desorientación y opresión que dialoga directamente con el concepto de individuos que avanzan sin comprender del todo el mundo que habitan, guiados entre ruinas, símbolos de poder y estructuras que parecen devorarlos.
Así, cada figura parece formar parte de una sociedad extraviada y atrapada en su propio engaño… un poco como nosotros, ¿no?
Las cinco piezas del octeto
Abrimos de forma contundente con la desafiante suite de 21 minutos que da título al trabajo. Una verdadera montaña rusa de ideas musicales oscuras que entrelazan atonalidad, pasando por atrapantes solos pentatónicos de guitarra en medio de un mar de tempos extraños y staccatos de piano, recordándonos por momentos a algunos de los momentos fieros de Gentle Giant, pero con su correspondiente trasposición al R.I.O. de Univers Zero, o incluso, de Art Zoyd.
«Temple of Mirrors» comienza con una serie de ruidos atmosféricos para amplificarse hacia una amenazante sección de violines rítmicos marcando la tensión por debajo de una rockera guitarra funcionando en contexto orquestal. La sensación de destrucción inminente se acentúa con «When They Arrive«, con sus inquietantes atmósferas malévolas, unidas a breves trazos de batería y cuerdas que van dibujando escenas incidentales como un pintor lanzando pintura desde unos metros de distancia a un lienzo virgen.
«Everything Stopped» arranca furiosa, como si se tratara de unos Henry Cow salidos de Latinoamérica (uno pudiese esperar la voz de Dagmar Krause aparecer repentinamente), para desembocar en una nebulosa negra suspendida en el ambiente. Algo hay también de ese eco de la vanguardia británica de los años 70′, esa de la que salió Jamie Muir para integrar el Crimson modelo 73.
Cerramos recordando la muerte con la opaca «Memento Mori«, donde la flauta de Rodrigo parece sobrevolar, cual ave encima de un horror terrenal, una escena caótica muy bien erigida y narrativa. Bajo ese vuelo espectral, el resto del ensamble avanza entre tensiones, quiebres y sombras, levantando un paisaje sonoro que no busca representar la muerte como un final abrupto, sino como una presencia inevitable que acompaña, observa y termina por imponerse en un final que avanza cual nube negra, finalizando en coparlo todo de forma realmente espeluznante con 9 martillazos marciales.
Guiando a los ciegos
Con «The Fool Leading the Blind», Asceta profundiza una identidad que ya parecía claramente trazada en sus trabajos anteriores, pero que aquí adquiere otro nivel de intensidad. Esto puede ser aún más seductor para los oídos que gustan solo de música rotunda (que son la gran mayoría).
Lejos de una transformación radical, podemos analizarlo como una expansión natural de su lenguaje de cuerdas, vientos, guitarra y sección rítmica, que se convierten en los personajes de aquella misma historia oscura.
De todas formas, por sus características, creemos que puede ser una buena forma de adentrarse en el mundo de este increíble ensamble. Es un disco sombrío en la línea del proyecto, desafiante y minuciosamente construido, erigiéndose como una de las propuestas más singulares de la vanguardia progresiva latina, y como un colectivo de músicos capaz de transformar la complejidad tímbrica en una experiencia profundamente narrativa.
«The Fool Leading the Blind» estará disponible a partir del 15 de julio para el resto del mundo, pero puedes preordenar tu copia al correo de Rodrigo Maccioni rodrigomaccioniq@gmail.com







