Horacio Pozzo (The Crimson Kings/Genetics): «Robert Fripp suele ofrecer desafíos a los músicos en quienes confía»

Horacio Pozzo

Hemos tenido el enorme honor de conversar con Horacio Pozzo, tecladista de Genetics, colaborador de Robert Fripp desde 1994 y miembro de The League of Crafty Guitarists, con diferentes proyectos a su haber.

Hoy además es integrante primordial de The Crimson Kings, el nuevo proyecto dedicado a la música de King Crimson que nació por impulso directo del propio Fripp. Junto a Jeremy Stacey, baterista de la última encarnación (2016-2021), y a los hermanos Emi y Julián Franji, recorrerá cinco décadas de un repertorio clásico del rock progresivo.

Formado en la escuela de Guitar Craft, Pozzo ha sido durante más de tres décadas una presencia constante en esa comunidad. Ha codirigido proyectos de la LCG junto a Hernán Núñez, además de componer para ensambles en la afinación de Guitar Craft.

En paralelo, desde los teclados de Genetics, asume el rol de Tony Banks con una paleta que va del ARP Pro Soloist al Mellotron. Junto a Daniel Rawsi conoció a Steve Hackett en 1993, y hoy el guitarrista considera a Genetics su banda para Sudamérica. La recientemente cerrada y exitosa gira The Best of Genesis – Latin American Tour 2026 los llevó en marzo desde Ciudad de México hasta Buenos Aires, con paradas en Guadalajara, Lima, Río de Janeiro, São Paulo, Concepción y Santiago.

Damos gracias a Horacio Pozzo por su generosidad a la hora de contestar esta entrevista.

La entrevista a Horacio Pozzo

PJ: ¡Hola, Horacio!, el mensaje de Fripp que se utilizó para dar el puntapié inicial de Crimson Kings decía: Dear Horacio: Have you ever considered The Crimson Kings? Encouragement!. ¿Qué conversación o circunstancia vino antes?

HP: Ese mail de Robert llegó a mi casilla en noviembre de 2023, treinta años después de haberlo conocido en Buenos Aires. A partir de allí, yo asistí a muchos de los cursos de Guitar Craft y participé de giras y conciertos en Europa y Estados Unidos, además de la actividad en Argentina y Chile.

PJ: ¿La idea de tocar a Crimson ya rondaba entre ustedes, o todo salió de él, incluido el nombre?

HP: Robert conoce nuestro trabajo en Genetics (tocando la música de Genesis desde 2011), y nos felicitó por los logros alcanzados. La propuesta-sugerencia de interpretar a King Crimson partió de él, incluso el nombre de la banda. Durante los cursos de Guitar Craft & Guitar Circle tocamos muchas veces temas de King Crimson, y Robert suele ofrecer desafíos a los músicos en quienes confía.

PJ: En mayo, Fripp le contó al magazine Uncut que no tiene intenciones de volver con King Crimson, aunque dijo apoyar plenamente a los grupos derivados que siguen tocando ese material. Tenemos a BEAT, Exposure Band y ahora The Crimson Kings con su estreno exclusivo en Argentina y Chile. ¿Fue concebido específicamente para esta región? ¿Qué le ha dicho Fripp sobre por qué aquí?

HP: Robert me dio libertad total sobre cómo-dónde armar la banda. ¡Y fue muy generoso escribiendo a los ex Crimson para que toquen en este proyecto! The Crimson Kings nace en Argentina por una cuestión operativa: para una banda nueva es complicado y caro viajar. Jeremy Stacey se interesó desde el primer momento, y en Buenos Aires encontré a dos músicos brillantes dispuestos a embarcarse: Emiliano y Julián Franji. Y sí, creo que en el futuro habrá todavía más música de King Crimson en los escenarios del mundo, en distintos formatos.

PJ: Usted ha sido colaborador de Fripp desde 1994; de hecho, es el mismo año en que el Doble Trío volvió a tocar, y lo hizo en Buenos Aires con varios shows. ¿Hay relación entre ambas cosas? ¿Cómo fue ese primer contacto?

HP: Mi primer contacto fue en la charla que dio Robert en mayo del 93, en el ITMC de Buenos Aires, luego de los conciertos con el Quinteto. Ese día fue crucial para que me inscribiera en el primer curso de Guitar Craft en Argentina, iniciando una serie de colaboraciones en Europa y Estados Unidos, junto a la comunidad crafty del mundo.

Luego de ese seminario en marzo de 1994, colaboré en la producción de los shows de King Crimson en Buenos Aires. Robert nos invitó a una escucha privada de THRAK en la casa de Hernán Núñez; también le presté mi guitarra para que practique en su departamento. Luego hubo encuentros casi todos los años, en distintos contextos y continentes.

PJ: Fripp ha explicado que el estándar que se impuso en piezas como «Fracture» o «Larks’ Tongues in Aspic, Part Four» exige semicorcheas a 156–158 bpm, y que, tras dejar de tocar a ese nivel en la pandemia, hoy le resulta un desafío severo volver a retomarlo. The Crimson Kings tocará «Larks’ Tongues», e incluso «Red». ¿Quién asumirá esas partes? ¿Qué aporta la disciplina de Guitar Craft a un material que su propio autor describe como una exigencia atlética?

HP: “Fracture” y “LTIA Part IV” tienen un grado de dificultad técnica mucho mayor que “Red” en cuanto a “velocidad de semicorcheas” o “exigencia atlética”. En lo personal, no es algo que yo valore especialmente. Es solo una parte de la expresión musical. Por suerte, las semicorcheas a 150 bpm no ocupan más del 10% del tiempo en un concierto de King Crimson o de los Crimson Kings! Emiliano y Julián Franji asumen estas secciones compuestas por un Robert que practicaba MUCHO para honrar la música en el escenario.

La disciplina que proponen Guitar Craft y el Guitar Circle va más allá de la destreza calisténica en la guitarra, y el tema amerita un espacio más amplio que este. En breve: sí, muchos encontramos en los cursos las motivaciones para desarrollar una cierta disciplina de estudio. Y, en mi caso al menos, el trabajo grupal y el compromiso colectivo fueron piezas clave. La enseñanza tradicional deja muchas veces de lado estos factores.

PJ: La última formación de King Crimson fue un septeto, luego octeto, con tres baterías al frente. Ustedes son cuatro, con Jeremy Stacey, Julián y Emi Franji. ¿Se han inspirado en alguna encarnación en específico para establecer la arquitectura musical?

HP: Para abarcar medio siglo de Crimson, el cuarteto es la formación de base mínima necesaria, en mi entender. Conozco bien el repertorio y un quinteto o un sexteto serían deseables, aunque difíciles de materializar al principio. Los cuatro músicos de The Crimson Kings vamos a presentar una visión inevitablemente propia de esta música, que será por momentos muy fiel al original. Pero allí donde hubo improvisaciones en los discos mantendremos ese espíritu, sin repetir lo irrepetible. Dejar pequeños espacios de experimentación es muy saludable en este contexto.

PJ: En «Live VI» de The League of Crafty Guitarists con la Filarmónica de Mendoza, el arreglo de guitarras de «Dangerous Curves» tiene sus créditos. Ese disco se publicó recientemente, y ahora la pieza reaparecerá en The Crimson Kings. ¿Qué paralelismos ve entre la música de la Liga versus el trabajo de King Crimson, que ha podido experimentar en carne propia?

HP: Efectivamente, en 2013 empecé a trabajar en un arreglo de Dangerous Curves para la Liga; luego salimos de gira por Argentina y Chile y el material fue editado en julio de 2020 con el nombre de Live V – South America 2015-2016 by The League Of Crafty Guitarists. La nueva reencarnación de la Liga en 2025 suma los arreglos orquestales en sus conciertos y Dangerous Curves es uno de los temas que se mantiene en el repertorio actual.

The League Of Crafty Guitarists y King Crimson tienen en común a su fundador y los paralelismos fueron cambiando desde 1985. Ambas agrupaciones le dan a sus integrantes un espacio privilegiado para aportar ideas, componer música y experimentar. Obviamente, los contextos son muy diferentes, incluso dentro del mundo profesional. La Liga es una manifestación pública del trabajo de la Escuela y King Crimson actúa (en las apariencias externas al menos) como una banda de rock dentro del negocio de la música. Esto es una simplificación exagerada, y nuevamente el tema da para muchas reflexiones.

PJ: ¿Cuál es el objetivo final de Crimson Kings, y habrá más fechas fuera de Buenos Aires y Santiago de Chile?

HP: El objetivo de The Crimson Kings es poner en valor el evento musical presencial, con un repertorio que desafía a la audiencia y al músico por igual. Tenemos planes para el año que viene; sabemos que la actividad de una banda depende de muchos factores externos en nuestro mundo cambiante. Nos mueve la Música y confiamos en el proceso.

PJ: No podemos evitar preguntarle sobre su experiencia con Genetics. De hecho, usted se mueve entre el rol de Guitar Craft y el de Tony Banks. En ese mismo disco de «Live VI», el arreglo de «Red» es de Martín De Aguirre y Claudio Lafalce, su compañero en Genetics. ¿Qué tan permeables son esos dos universos? ¿Algo del método de Guitar Craft se cuela en cómo Genetics ensaya a Genesis?

HP: Con Martín y Claudio empezamos a trabajar a fines de 1995, después del segundo seminario de GC en Gándara. Tenemos desde entonces un trío de guitarras llamado Bigtime con cinco discos independientes, algunos de ellos en el catálogo online de Discipline Global Mobile en su momento. Nuestro repertorio fue siempre variado: temas originales, versiones de todo tipo y estilo y, desde el año 2000, fuimos arreglando temas de King Crimson para ensambles de distintos tamaños.

Los universos de la música son permeables; podríamos extendernos mucho sobre ese tema. En este caso, dos de los integrantes de Genetics tenemos experiencia en Guitar Craft e inevitablemente ponemos en práctica lo que aprendemos allí. Pero esto se da más en forma individual, personal, y solo por momentos se puede compartir con el resto de la banda. Guitar Craft no es un “método” y por esa razón las herramientas que la escuela propone requieren de un contexto distinto al de una banda operando en el circuito comercial de la música.

PJ: Ustedes ya habían compartido varias giras antes de esta con Steve Hackett, por lo que la complicidad musical ya estaba asentada. ¿Qué cosas le marcaron de trabajar con él?

HP: En mi caso personal: su pasión por la música, la forma en que Steve se enciende cuando sube al escenario. También su humildad y compromiso con el trabajo.

PJ: ¿Alguna ciudad de la última gira los sorprendió por la recepción?

HP: Santiago nos tiene muy bien acostumbrados, la localía de Tom Price suma mucho en ese sentido. Latinoamérica tiene un público muy expresivo, y cuando tocamos en los Estados Unidos, nos sorprendió una forma más “casual” de compartir la música, ¡cerveza en mano, semi-bailando!

PJ: ¿Cuáles fueron las conclusiones de Steve Hackett sobre la gira con Genetics en Latinoamérica? ¿Habrá planes en el futuro para volver a hacer algo así?

HP: Steve está muy contento con Genetics. Con los años nos hicimos amigos y compartimos nuestras historias dentro y fuera de la música. Él percibe una energía diferente en nuestra banda, quizás porque nos encontramos con menos frecuencia y siempre sonamos distinto, de alguna manera. La puerta está abierta para volver a girar juntos y en parte depende de cuestiones operativas.


ProgJazz es un colectivo unido por la amistad nacido en 2007, y que busca difundir música sobre la base del rock progresivo, el jazz, la música de vanguardia y todos sus géneros asociados.

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