Guía del joven para adentrarse en el mundo de John Coltrane

Mi música es la expresión espiritual de lo que soy, mi fe, mi conocimiento, mi ser.

John Coltrane

Mr. John William Coltrane (1926-2026).

Este 23 de septiembre de 2026 se cumplen exactamente 100 años del nacimiento del hombre que llevó el saxofón, el jazz y a toda la música a un lugar donde nadie había estado antes, ni ha vuelto a estar después.

Resulta absolutamente increíble que el mismo año 1926 le regalara a la música del siglo XX dos de sus dos pilares fundamentales. Miles Davis nació en mayo; John Coltrane, en septiembre. Cuatro meses separan al arquitecto del mapa del jazz del siglo XX de su explorador más extremo.

Por eso esta guía es una suerte de hermana gemela de nuestra Guía del joven para adentrarse en el mundo de Miles Davis, y te recomendamos leer esta como un addendum, puesto que sus historias están trenzadas de manera inseparable.

De hecho, podemos introducirla como que Coltrane se formó en la universidad de Miles, y Miles alcanzó varias de sus cumbres gracias al saxo de Coltrane.

Lo interesante con Coltrane es que su carrera como líder duró apenas una década (1957-1967), y sin embargo, en esos diez años metió las seis o siete vidas musicales que a cualquier otro artista le habrían tomado, como mínimo, medio siglo.

Del hard bop al maximalismo armónico, del modal a la balada más delicada jamás grabada, de la plegaria en forma de suite al free jazz más incandescente del planeta.

Nadie, en la historia de la música popular, evolucionó tan rápido. Nadie.

Los principios inmutables

Como suele ser lo común en todos los universos artísticos mayores que cubrimos en estas guías, el de Coltrane se articula sobre principios que no cambiaron jamás.

La búsqueda espiritual como motor: Si Miles se movía por la reinvención estética y tímbrica, Coltrane se movía por algo más parecido a un despertar de conciencia. Tras su acercamiento a la espiritualidad de 1957, toda su música se puede leer como una sola y larga plegaria en desarrollo, que parte agradeciendo en «Giant Steps», se arrodilla en «A Love Supreme» y termina hablando en lenguas en «Interstellar Space».

Tenemos que apuntar que Coltrane no tocaba sobre temas espirituales como queriendo dar un sermón de iglesia, sino que tocaba para alcanzar ese nuevo estado de trascendencia del alma. Demás está decir que este tipo de concepto sería una de las grandes influencias para el Magma de Christian Vander en 1969. Sigamos.

La práctica como forma de vida: Las historias sobre el altísimo nivel de práctica y ensayos de Coltrane son de proporciones míticas, y casi todas verificadas. Practicaba entre shows, en los camarines, en los pasillos de los hoteles; se quedaba dormido con el saxo colgado del cuello y colegas cuentan que a veces practicaba solo la digitación, sin soplar, para no despertar a nadie.

El único que podía igualar la intensidad de Coltrane era Coltrane

Elvis Jones

La evolución acelerada: Casi como si supiese que no estaría demasiados años sobre esta tierra, cada disco de Coltrane vuelve parcialmente obsoleto al anterior. Lo que en Miles eran eras de cinco o seis años, en Coltrane son ciclos de dieciocho meses.

Quien compró «Ballads» en 1963 y «Ascension» en 1966 compró, a efectos prácticos, a dos artistas distintos, y sin embargo es el mismo hombre siguiendo la misma línea recta.

Del máximo armónico al abandono de la armonía: Probablemente, este es el gran velero de la carrera del norteamericano. Primero, Coltrane llevó la armonía funcional a su límite físico absoluto (los famosos Coltrane changes de «Giant Steps», pesadilla de todo estudiante de jazz hasta el día de hoy). Luego, comprobado que ya no se podía apilar más, la fue soltando por etapas: modalismo, un solo centro tonal y, finalmente, energía pura sin centro alguno.

No es que Coltrane se volviera loco al final de sus días, como argumentaron algunos dizquecríticos de la época; es que siguió el camino hasta donde el camino llegaba y, como si fuese un todoterreno invencible, se aventuró a tierras inhospitas que solo son reveladas a ciertos genios de la música.

¿Cómo, entonces, me inicio en el mundo de Coltrane sin quedarme sin oxígeno?


🎷Guía del joven para adentrarse en el mundo de John Coltrane🎷

Al igual que nuestras guías de Miles y Zappa, te presentamos un recorrido cronológico de fácil entendimiento, agrupado en los períodos que, a juicio de este editor, resultan más claros para el ascenso. Si una etapa no te acomoda, puedes saltar a la siguiente para ir probando a tu propio ritmo.

🎼 Periodo de formación y años de sideman (1945-1955)

El joven John se cría en High Point, Carolina del Norte, en el seno de una familia profundamente religiosa (ambos abuelos eran reverendos de la iglesia metodista africana), dato clave de todo lo que vendrá. En 1945 es reclutado por la marina, y sus primerísimas grabaciones son de 1946, como aficionado, en una banda de la armada en Hawái.

De vuelta en Filadelfia (su ciudad formativa, donde su casa hoy es monumento), pasa la década haciendo carrera de sideman, y encuentra trabajo en la big band de Dizzy Gillespie entre 1949 y 1951 (donde cambia del saxofón alto al tenor), el R&B de Earl Bostic y la elegancia del gran Johnny Hodges, uno de los saxofones altos más importantes de todos los tiempos.

Es un Coltrane competente pero anónimo, una suerte de pieza más del rompecabezas. Nada hacía presagiar lo que venía, excepto que ya arrastraba una adicción a la heroína que estuvo a punto de borrarlo del mapa musical antes siquiera de empezar.

🤩 Imprescindible: Siendo honestos, ninguno. Este período se disfruta retrospectivamente, como quien mira las fotos de la infancia de un rockstar, pero si te pica la curiosidad, puedes escuchar a un Coltrane embrionario en trabajos como «Afro» de Dizzy Gillespie, donde se mezclan el bebop con elementos afrocubanos.

🎼 Periodo Primer Gran Quinteto de Miles (1955-1957)

Tal como te contamos en la guía de Miles, en 1955 estaba buscando saxofonista para su nuevo quinteto. Sonny Rollins no está disponible, y Philly Joe Jones le recomienda a un tal Coltrane de Filadelfia.

Miles duda, ya que el tipo tiene fama en el circuito de informal y poco profesional.

Lo contrata igual, y el resto ya es historia escrita de la música del siglo XX con el Primer Gran Quinteto (Miles, Trane, Red Garland, Paul Chambers, Philly Joe Jones), grabando las legendarias sesiones maratónicas de 1956 del sello PrestigeCookin’», «Relaxin’», «Workin’», «Steamin’») y el debut en Columbia «‘Round About Midnight», que ya cubrimos en la guía de Miles.

Aquí el diálogo entre la trompeta de Davis y el lenguaje in crescendo de Coltrane se vuelve uno de los grandes contrastes sonoros de toda la historia de la música; pero la heroína seguía ahí, y el saxofonista llegaba tarde, drogado, se dormía en el escenario y se presentaba con la ropa arrugada.

En abril de 1957, tras un incidente en camerinos donde Miles llegó a los golpes, Coltrane es despedido de la que por aquel entonces era la mejor banda de jazz del planeta.

Tocó fondo con tan solo 30 años, pero lo que hizo en el interior de ese foso cambiaría para siempre la historia de la música.

Te dejamos en una sola playlist los cuatro trabajos de Miles (gracias, Jim Mainprice), aunque probablemente son solo un (GRAN) antecedente de lo titánico que estaría por venir.

🎼 El despertar con Monk y «Blue Train» (1957-1958)

En la primavera de 1957, Coltrane se encierra en la casa de su madre en Filadelfia y se desintoxica a la fuerza, solo con agua, en un proceso que él mismo describió después como una experiencia religiosa directa.

En el año 1957 experimenté, por la gracia de Dios, un despertar espiritual que me condujo a una vida más rica, más plena, más productiva.

Notas de «A Love Supreme»

El Coltrane que sale de esa habitación es otro ser humano, y el destino le tenía preparada una residencia de varios meses en el club Five Spot de Nueva York junto a Thelonious Monk, que le enseñó a pararse solo frente a sus demonios.

En septiembre de 1957 graba «Blue Train», su único disco como líder para Blue Note y la que es su primera gran obra maestra. En 1958, Miles lo llama de vuelta, y el hijo pródigo regresa a la banda madre para la etapa de «Milestones» y «Kind of Blue», ya convertido en un genio en plena erupción.

🤩 Imprescindibles: «Blue Train» (1958, grabado en 1957), con Lee Morgan y Curtis Fuller, es simplemente uno de los puntos de entrada más amables -y no por ello maravillosos- de todo el jazz, peleando codo a codo con «Kind of Blue». Si te gusta el rock, empieza por aquí.

Si eres goloso, puedes sumar «Soultrane» (1958) y «Thelonious Monk with John Coltrane», como testimonios de aquella sociedad irrepetible.

😮 Recomendación especial: En 2005 apareció de la nada, en los archivos de la Biblioteca del Congreso, una cinta del cuarteto Monk-Coltrane en vivo en el Carnegie Hall en noviembre de 1957, con calidad de sonido impecable. «Thelonious Monk Quartet with John Coltrane at Carnegie Hall» es de los hallazgos arqueológicos más celebrados en la historia del jazz, y con toda razón.

🎼 Periodo Atlantic: «Giant Steps» y maximalismo armónico (1959-1961)

En la primavera de 1959, Coltrane graba con Miles las sesiones de «Kind of Blue», el disco que abre la puerta a toda la revolución modal, y dos semanas después entra al estudio a registrar «Giant Steps», el disco que lleva la armonía funcional tradicional a su punto de colapso.

El mismo hombre, el mismo mes, cerrando una era del jazz y abriendo otra.

La pieza homónima, con sus célebres Coltrane changes (una afamada progresión que pivota por tres centros tonales), sigue siendo hasta hoy la piedra de tope de todo estudiante de jazz del planeta, una suerte de examen de grado tácito del género.

Pero no todo es técnica, ya que «Giant Steps» es también su primer álbum de composiciones 100% propias, y un disco profundamente familiar, con piezas dedicadas a su esposa («Naima», la balada más hermosa de su catálogo), a su prima («Cousin Mary»), a su hija («Syeeda’s Song Flute») y a Paul Chambers («Mr. P.C.»).

En 1960 arma su propia banda estable y adopta el saxo soprano como segundo instrumento, prácticamente extinto en el jazz moderno hasta entonces. Con él graba en octubre de 1960 su versión de «My Favorite Things», el vals de The Sound of Music transformado en un mantra hipnótico modal de casi 14 minutos que, contra todo pronóstico, se volvió un éxito radial.

El público masivo entró por esa puerta, y el soprano de Coltrane quedó instalado como uno de los timbres más reconocibles del siglo XX, al nivel de la sordina Harmon de Miles.

🤩 Imprescindibles: «Giant Steps» (1960) y «My Favorite Things» (1961), que sin ellos esta guía no tendría sentido. Detrás de ellos, «Coltrane’s Sound» y «Coltrane Plays the Blues» (ambos de sesiones de 1960) completan un período Atlantic donde no hay desperdicio alguno.

«Olé«

Corría mayo de 1961, y Coltrane estaba impregnado del «Sketches of Spain» que su ex-jefe había grabado el año anterior.

Su respuesta fue «Olé Coltrane», cuya pieza central, «Olé», es una exploración de más de 18 minutos construida sobre la canción popular española «El Vito», con los contrabajos de Reggie Workman y Art Davis tejiendo un sonido hipnótico ibérico-modal que anticipa por años lo que después llamaríamos world music.

Como dato rosa, en los créditos originales aparece un tal «George Lane» en flauta y alto, que en realidad era Eric Dolphy, camuflado bajo seudónimo por estar contratado en otro sello.

La influencia llegaría a tanto que doce años después, un guitarrista mexicano-estadounidense llamado Carlos Santana grabaría junto a John McLaughlin «Love Devotion Surrender» (1973), disco enteramente devocional construido sobre «A Love Supreme» y «Naima».

Aunque no es un imprescindible, puedes volver a él cuando hayas absorbido el resto del universo coltraniano, ya que es un capítulo bastante particular de la carrera del natural de Hamlet.

El círculo de Coltrane

Y como los Coltrane changes no salieron de la nada, este es el momento de hablar de uno de los sistemas crípticos más legendarios de la música del siglo XX, el llamado círculo de Coltrane.

Se trata de un diagrama geométrico dibujado a mano por el propio saxofonista, que regaló a su colega y amigo Yusef Lateef, quien lo publicaría años después en su libro «Repository of Scales and Melodic Patterns».

En él, Coltrane reorganiza los doce tonos de la escala cromática en un diseño circular que abandona el tradicional círculo de quintas para revelar, mediante anotaciones y trazos superpuestos, las divisiones simétricas de la octava, la misma geometría de terceras mayores que sostiene «Giant Steps».

Coltrane, lector obsesivo del Thesaurus de Nicolas Slonimsky y fascinado por Albert Einstein, concibió un objeto que es a la vez herramienta de práctica, tratado teórico y diagrama místico, al punto que el físico Stephon Alexander le dedicó buena parte de su libro «The Jazz of Physics», encontrando en él resonancias con la estructura misma del cosmos.

Así, tenemos un círculo donde las matemáticas y la plegaria son, finalmente, la misma cosa. Por supuesto, décadas antes de que bandas como Tool explotaran sistemas similares.

🎼 Periodo Impulse! y el John Coltrane Quartet (1961-1964)

En 1961, Coltrane ficha por el sello naranja y negro Impulse! (que terminaría siendo conocido, literalmente, como the house that Trane built) y consolida una de las mejores agrupaciones de todo el siglo XX con McCoy Tyner en piano, Jimmy Garrison en contrabajo y Elvin Jones en batería.

Este llamado cuarteto clásico era una especie de organismo de cuatro pulmones, con Tyner construyendo bases sobre las que el saxo podía volar sin ataduras, Garrison sirviendo como ancla de tierra y Elvin desatando una polirritmia africana que pelea con él, cuerpo a cuerpo, de igual a igual, quizá similar a la batería de Mitch Mitchell con Jimi Hendrix en el rock, guardando las proporciones.

Probablemente ninguna banda de progresivo ha alcanzado jamás ese nivel de comunión telepática, y lo decimos con todo el dolor de nuestro corazón.

El período arranca con «Africa/Brass» (1961), su primera incursión orquestal con arreglos de Eric Dolphy, y explota en noviembre de 1961 con las históricas noches del Village Vanguard, donde la pieza «Chasin’ the Trane» escandalizó de tal forma a la crítica conservadora que la revista DownBeat etiquetó aquello como anti-jazz.

Exactamente el mismo juicio que recibiría Miles con «Bitches Brew» una década después.

La respuesta de Coltrane fue una trilogía donde demostró que nadie, absolutamente nadie, tocaba una balada como él. «Ballads» (1963), «Duke Ellington & John Coltrane» (1963) y «John Coltrane and Johnny Hartman» (1963, único disco de su carrera con un vocalista) son tres joyas que hasta tu abuela puede amar sin esfuerzo, y que funcionan como campamento base perfecto antes del gran ascenso.

El 15 de septiembre de 1963, el Ku Klux Klan dinamita una iglesia bautista en Birmingham, Alabama, asesinando a cuatro niñas negras. Dos meses después, Coltrane graba «Alabama» (en «Live at Birdland», 1964), cuyo fraseo, según la tradición, sigue la cadencia del discurso fúnebre de Martin Luther King.

Son cinco minutos que están entre lo más conmovedor jamás grabado.

🤩 Imprescindibles: «Live! at the Village Vanguard» (1962), «Ballads» (1963), «John Coltrane and Johnny Hartman» (1963), «Live at Birdland» (1964) y «Crescent» (1964), este último la antesala espiritual directa de lo que viene, con un Coltrane ya componiendo en clave de oración.

🎼 «A Love Supreme» (1964-1965)

Si el progjazzero solo va a escuchar un disco de Coltrane en su vida (algo bastante malo, por supuesto), este es.

Grabado en una sola sesión el 9 de diciembre de 1964 en el estudio de Rudy Van Gelder en Nueva Jersey, y publicado a comienzos de 1965, «A Love Supreme» es una suite en cuatro movimientos («Acknowledgement», «Resolution», «Pursuance», «Psalm») concebida explícitamente como ofrenda de gratitud a Dios por aquel despertar de 1957.

Los detalles del disco son ya una especie de patrimonio de la cultura occidental, como el propio Coltrane cantando el mantra a love supreme sobre el riff de bajo de cuatro notas en el primer movimiento; y sobre todo el movimiento final, «Psalm», donde el saxo recita, sílaba por sílaba, sin palabras, el poema devocional que Coltrane imprimió en la carátula interior.

Así es, puedes seguir el texto con la vista mientras el saxofón lo declama, siendo uno de los gestos artísticos más sobrecogedores del siglo XX, en cualquier disciplina.

Durante décadas se creyó que el cuarteto interpretó la suite completa en vivo una única vez (Antibes, Francia, julio de 1965), hasta que en 2021 apareció milagrosamente una segunda interpretación íntegra registrada en Seattle.

🤩 Imprescindible: Obviamente, «A Love Supreme» (1965). Treinta y tres minutos, cero desperdicio y una influencia que desborda por completo el jazz.

Sin este disco no existe «Love Devotion Surrender» de Santana y McLaughlin, no existe buena parte del rock espiritual de los 70′, ni Magma, ni Yes, ni el propio «In the Court of the Crimson King» y sus aderezos jazzeros.

Te dejaremos la versión de lujo que tiene la sublime interpretación de Paris.

🎼 Free Jazz (1965-1966)

El 28 de junio de 1965, apenas meses después de «A Love Supreme», Coltrane decide enrolar a once músicos en el estudio de Van Gelder, esto es, su cuarteto más dos trompetas y cuatro saxofones adicionales, incluyendo a los jóvenes Pharoah Sanders y Archie Shepp para grabar «Ascension»

«Ascension» son 40 minutos continuos de improvisación colectiva, siendo una especie de paralelo a «Bitches Brew» de Miles, solo que un poquito menos influyente que aquel.

Este trabajo fue sumamente divisivo en su fanaticada, y es el punto exacto donde muchos oyentes históricamente se bajaron del Trane.

A partir de ahí, Sanders entra como segundo saxo estable; la música se vuelve pura energía devocional como «Om», «Kulu Sé Mama» y la monumental «Meditations», grabada a fines de 1965 con dos baterías simultáneas.

Quizá esa misma intensidad hace que el viejo cuarteto implosione cuando Tyner se va a fines de 1965 declarando que ya no podía escucharse a sí mismo, y Elvin lo sigue poco después. Entran Alice Coltrane (pianista, arpista y segunda esposa de John) y el baterista Rashied Ali.

¿Es difícil esta música? Sí. ¿Es puro ruido? Jamás. La clave para escucharla es soltar la expectativa de melodía-armonía-solo y entrar como quien entra por la energía y las texturas.

El free de Coltrane nunca es nihilista ni irónico como cierta vanguardia europea; es éxtasis religioso puro; y su descendencia llega mucho más lejos de lo que imaginas.

Sin este período (otra vez) no existen los pasajes incendiarios de Magma, King Crimson, ni ciertas ramas más libres del krautrock, e incluso ciertos antecedentes del post rock.

🤩 Imprescindibles: «Ascension» (1966) y «Meditations» (1966), solo para oídos inquietos que saben disfrutar su música con dosis saludables de amargor. Si prefieres una entrada lateral más amable al período, «Kulu Sé Mama» (1967) es buena puerta.

😮 Recomendación especial: «Live in Japan» (grabado en julio de 1966), donde una versión de «My Favorite Things» se estira por casi una hora. En una conferencia de prensa en el país del sol naciente le preguntaron qué quería ser en diez años más, y Coltrane respondió: un santo.

Alice Coltrane

Como dice ese viejo (y machista) dicho que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, detengámonos en Alice Coltrane (de soltera Alice McLeod), porque reducirla a la esposa que entró a la banda sería una injusticia histórica de proporciones.

Pianista de Detroit formada rigurosamente en el bebop, conoció a John en 1963 cuando ella tocaba con la banda de Terry Gibbs, y se casaron en 1966 nada menos que en Ciudad Juárez, México.

Su influencia sobre John operó tanto en lo espiritual como en lo musical, siendo su verdadera compañera de peregrinaje. En la casa de Dix Hills estudiaban juntos filosofía oriental, cábala, astrología y física, alimentando el universo conceptual del período final.

En lo musical, su pianismo desplegaba arpegios virtuosos sin centro de gravedad fijo, que liberaban a la música de la última atadura del tempo regular. El propio John explicó el cambio diciendo que ella percibía continuamente colores nuevos en la música.

Sin Alice, sencillamente, el último Coltrane no sonaría como lo recordamos y alabamos.

🎼 El Fin (1967)

En su último año de vida, lejos de replegarse, radicalizó la búsqueda hasta el final, como si hubiese sabido que ya había un cáncer silencioso que le arrebataría la vida pronto.

En febrero de 1967 graba a dúo con Rashied Ali las sesiones de «Interstellar Space», saxofón y batería solos, con piezas bautizadas como planetas («Mars», «Venus», «Jupiter», «Saturn»).

Publicado póstumamente en 1974, hoy es considerado uno de los discos de dúo más influyentes jamás grabados.

Su última grabación en vivo conocida es el concierto en el centro cultural de su amigo, el percusionista nigeriano Babatunde Olatunji, en Harlem, el 23 de abril de 1967 (publicado en 2001 como «The Olatunji Concert»), documento de audio precario y música de un hombre despidiéndose a máxima potencia.

🤩 Imprescindibles: «Expression» (1967), el último disco que alcanzó a supervisar, e «Interstellar Space» (1974), para los que llegaron a la cumbre y quieren mirar el vacío de frente.

🎼 Legado póstumo y la avalancha de archivo (1968-2026)

Finalmente, John Coltrane murió el 17 de julio de 1967, de cáncer de hígado, en Long Island, Nueva York, con tan solo 40 años. En su funeral tocaron los cuartetos de Albert Ayler y Ornette Coleman, sus dos herederos más radicales, despidiendo al maestro en su propio idioma.

La muerte de Coltrane dio paso a una cantidad de archivo que casi resulta en una especie de segunda discografía, y una de las principales gestoras de aquellas grandes joyas que hoy en día son clásicas (hasta su muerte en 2007) ha sido Alice Coltrane, quien, además de desarrollar su propia y extraordinaria obra, fue liberando material inédito de primer nivel como «Transition» (1970) y «Sun Ship» (1971).

Su influencia simbólica llegaría tanto que en San Francisco existe desde los años 70′ la Saint John Coltrane African Orthodox Church, congregación que lo elevó formalmente a la categoría de santo y donde «A Love Supreme» forma parte de la liturgia dominical.

Además, en 2007 recibió una mención especial póstuma del Premio Pulitzer por su improvisación magistral y su lugar central en la historia del jazz.

Pero la verdadera fiebre arqueológica es del siglo XXI, con una seguidilla de hallazgos de viejas cintas como el Carnegie Hall con Monk (2005), «Both Directions at Once: The Lost Album» (2018), sesión completa de estudio del Cuarteto Clásico de 1963 que se creía perdida y que debutó directo al número uno de varias listas; «Blue World» (2019), música de 1964 para una película canadiense; la mencionada «A Love Supreme: Live in Seattle» (2021); y «Evenings at the Village Gate» (2023), con Eric Dolphy en 1961.

En el marco del centenario, bautizado oficialmente «COLTRANE 100», el sello Impulse! publica en septiembre de 2026 las míticas Tiberi Tapes, grabaciones privadas en clubes de Nueva York y Filadelfia entre 1961 y 1965 que durante décadas fueron pura leyenda entre coleccionistas, además de una campaña mundial de reediciones y conciertos sinfónicos.

🤩 Imprescindibles póstumos:

  • «Thelonious Monk Quartet with John Coltrane at Carnegie Hall» (2005, grabado en 1957)
  • «Both Directions at Once: The Lost Album» (2018, grabado en 1963)
  • «A Love Supreme: Live in Seattle» (2021, grabado en 1965)
  • «Evenings at the Village Gate» (2023, grabado en 1961)
  • «The Tiberi Tapes» (2026, grabaciones 1961-1965)

Si has sobrevivido hasta el final de esta guía, te condecoramos oficialmente con este resumen de Cheems de oro al Tranemérito 🏆

¡Felices 100 años, y que el amor siga siendo supremo!


Bibliografía: Gracias a Victor Mariñán y su historia de Cheems sobre Coltrane. Coltrane: The Story of a Sound de Ben Ratliff; John Coltrane: His Life and Music de Lewis Porter; A Love Supreme: The Story of John Coltrane’s Signature Album de Ashley Kahn; y Chasin’ the Trane de J.C. Thomas, American Jazz Music Society Web

ProgJazz es un colectivo unido por la amistad nacido en 2007, y que busca difundir música sobre la base del rock progresivo, el jazz, la música de vanguardia y todos sus géneros asociados.

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