«Group Chat» de PRT Trio ft. Bill Bruford, el riesgo de la conversación espontánea

Cuando en mayo de 2025 conversamos con el Dr. Bill Bruford acá en ProgJazz (entrevista que te recomendamos, no te la pierdas, fue una de las más visitadas de la web en aquel año), el baterista nos soltó una frase que se nos antojaba una especie de declaración de principios del mismísimo Pete Roth Trio; aquel sorpresivo trío de jazz conformado por él mismo en batería, además del alemán Pete Roth en guitarra y el británico Mike Pratt en bajo.

El ex Yes y ex King Crimson nos dijo: «¡Es fantástico no tener disco!». Aquella respuesta fue en reacción a una pregunta nuestra sobre si el trío pensaba capturarse en un álbum en vivo o en un show filmado. Para Bill, ninguna captura mediante grabación, streaming o filmación sustituye al momento real. Y la verdad es que tiene razón.

Sin embargo, dieciséis meses después, el Pete Roth Trio nos entrega exactamente aquello que su baterista celebraba no tener. Y conviene aclarar inmediatamente que lo hicieron de la única manera que no contradice del todo aquella respuesta.

«Group Chat» apareció justo para las fiestas patrias chilenas, el 18 de septiembre de 2026, a través de Winterfold Records, sello del propio Bruford, con distribución de Cherry Red, en un digipack de dos discos con libreto de notas y fotografías, producido por el guitarrista Pete Roth junto al baterista.

Rotulada como edición limitada, se agotó antes de que alcanzáramos a escribir estas líneas, y claro, si el aliciente de tener la primera nueva música proveniente de Bruford desde «Skin and Wire» (2009), su colaboración con el compositor Colin Riley y el ensamble Piano Circus, y el primero en un formato de grupo desde «In Two Minds» (2007), su dúo con el pianista Michiel Borstlap, era suficiente para justificar su compra inmediata.

En estricto rigor, no estamos hablando de un disco en vivo común y corriente, sino más bien de una suerte de elegante tarjeta de presentación, ya que sus nueve piezas fueron seleccionadas de shows realizados en el Reino Unido y Europa entre fines de 2025 y comienzos de 2026, mientras que el DVD de 35 minutos que completa el paquete fue filmado en el Cranleigh Arts Centre de Surrey, Inglaterra, el 6 de diciembre de 2025.

Es, pues, el registro de una banda muy honesta que existe para tocar en salas pequeñas, a cinco metros del bombo, tal como Bruford nos describió su idea del escenario ideal.

De la cocina de Pete al escenario

La historia ya la conocen quienes leyeron la entrevista, pero vale la pena recordarla. Roth, radicado en Inglaterra, fue alumno de Bruford en la Academy of Contemporary Music de Guildford entre 2002 y 2004, y poco después su técnico de batería y road manager en una de las últimas giras británicas de Earthworks, hasta los shows con el neerlandés Michiel Borstlap de 2002 y 2008.

De hecho, el nombre de Pete aparece acreditado en los agradecimientos de «In Two Minds» (2007).

Así, recorrieron el país con la batería en el Mercedes-Benz de Bill, mientras por los parlantes sonaba Steve Howe, Fripp, Holdsworth, Torn y Towner, pero también Joe Pass, Scofield y más tarde Julian Lage por el otro. Aquello sería el primer acercamiento de Pete al rock progresivo.

Veinte años después, cuando Bruford quiso volver a ensayar tras su larguísima pausa, el nombre de Roth fue el primero que le vino a la mente.

El guitarrista propuso a Mike Pratt, quien se desempeñaba como contrabajista y bajista londinense, veterano y habitué del famoso club de jazz de Ronnie Scott’s. Con los compromisos del trío pactados, empezaron en formato acústico y, en palabras del propio Bruford, la música prendió fuego y pasaron rápidamente a la electricidad.

Buena parte de este material nació en lo que él llamó los «ensayos de cocina»; estas siendo improvisaciones grabadas en casa de Roth que, escuchadas después con calma, revelaron accidentes felices capaces de abrir un terreno musical más amplio.

Así, el grupo disfruta de situarse en terrenos de incomodidad musical y evitar zonas de confort al máximo, algo que el propio Pete Roth describía como: «Constantemente nos jalamos la alfombra debajo de los pies«.

De esta forma, una combinación concreta de timbre, tempo, groove, color o armonía podía merecer ser explorada. Esa es justamente la lógica que gobierna «Group Chat»; ya que más que un repertorio de canciones, es un verdadero método de conversación espontánea. Y aquello tiene riesgos.

Izquierda a derecha: Mike Pratt (bajo), Pete Roth (guitarra), Bill Bruford (batería), Windsor Arts Centre, Reino Unido, 23/11/24. Créditos: Robin Goldsmith

Nueve conversaciones

Siempre hemos dicho que reseñar pieza por pieza un disco de jazz suele ser un tanto inútil, pero ciertamente este no es un disco de jazz común.

«Full Circle» funciona como una especie de precalentamiento en vivo, con Pratt marcando el rumbo y un fraseo entrecortado que nos puede remitir a la banda Bruford mezclado con un postbop brillante. Caóticamente impredecible e irresistible.

En contraparte, «Part Of The Charm» es bastante más relajada y luminosa. Roth entra con el riff, cede a un puente blusero y desemboca en un solo de batería extendido que está bastante alejado de ser un show off de virtuosismo, sino más cerca de un relato con perfecta coherencia. Por cierto, las influencias del Herbie Hancock de «Headhunters» están presentes.

La pista homónima es una carta perfecta de presentación del PRT, siendo una exploración jazzística colectiva de guitarras angulares, sostenida por el slap de Pratt. No sé si seremos nosotros, pero hasta nos recordaba algunas cosas que abordó Crimson en los años 90′.

Atención a los paradiddles de Bruford; siguen siendo ultralimpios como siempre, prueba de que su descanso de más de una década no melló en nada su inmenso talento.

El single de «Improvisation on the Largo from Dvořák’s Symphony #9» es probablemente la apuesta más arriesgada del trabajo, con sus ocho minutos en los que el movimiento sinfónico se traduce en atmósfera y un paseo de inflexiones de influencias monkianas. De cover, poco y nada; pero de elegancia, digna del casino de Mónaco.

«Looking Forward To Looking Back» parte con un groove sabrosón entre el country y el blues, con Roth y Pratt intercambiando frases con evidente placer en base a un juguetón Bruford, para luego abrirse a una improvisación extendida a ratos bastante rockera que a todas luces se nota haber sido creada in situ, con todo el riesgo que aquello conlleva. De hecho, algunas veces se siente como que llegan a callejones sin salida, pero el trío se las ingenia para saltar el muro que da hacia la otra calle y evitar que el tren se descarrile.

Atención a los últimos minutos cuando Pete activa en su pedalera un efecto estilo SynthAxe de Holdsworth. ¡Un final repleto de buen gusto!

Llegamos al estándar de «Summertime», pero acá queda absolutamente patas hacia arriba con un tratamiento drástico de un Gershwin desarmado y vuelto a montar entre el jazz, la fusión, el avant garde y el blues, con una intensidad que incluso a veces nos remite al Crimson setentero de «Starless and Bible Black», aunque, al igual que todo el disco, sin caer jamás en el fan service.

Llegamos así a la calma necesaria con la belleza de «Dancing With Grace» y su melodía que se balancea con suavidad, solos jazzblueseros y un relevo supercremoso del bajo de Pratt para poner el broche de oro.

Así, llegamos a la que los fanáticos más acérrimos de la discografía del baterista reconocerán. «Original Sin» es probablemente el clímax del disco, y cómo no, si se trata de una composición del propio Bruford incluida en el único e infravalorado disco de estudio de «Bruford Levin Upper Extremities (B.L.U.E.)» (1998), el cuarteto que armó con Tony Levin, David Torn y Chris Botti, y que ya daba para más de ocho minutos en el doble en vivo «B.L.U.E. Nights», registrado en la gira de ese mismo año.

En este caso, sin la trompeta de Botti, el peso melódico recae entero en la guitarra de Roth, desarrollando una guitarra notablemente inventiva y un solo de batería como clímax le dan la razón a Bruford cuando nos hablaba de piezas maleables, capaces de cambiar de instrumentos y de estilo sin perder identidad.

Por cierto, ojalá que en algún momento hagan una versión de «Cerulean Sea», un favorito de este editor, salida de aquel mismo trabajo.

Cerramos con «Hard Case, Soft Centre», cuyo título describe esas dos partes de la pieza, la del trío eléctrico de rock, pero con un centro ágil de jazz improvisado.

Del sonido a la imagen

El DVD, más que una especie de lleve 2 shows por el precio de 1, es una suerte de acompañante al disco de audio, conteniendo cinco piezas del CD («Full Circle», «Part Of The Charm», «Group Chat», la improvisación sobre el Largo de Dvořák y «Hard Case, Soft Centre»), más una introducción y «A Word From Pete», un segmento hablado en que Roth reflexiona sobre el trío.

Por cierto, aquella sala es una suerte de base de operaciones del trío, y fue la primera vez donde Bruford se sentó en el sillín de la batería en un auditorio, tras su largo retiro.

Lo cierto es que, dentro de su sencillez, la imagen es impecable y el audio está bien mezclado, dándonos la oportunidad de comprobar lo que Bruford nos describía en la entrevista, con ese público apretado a pocos metros del escenario y los pequeños gestos de complicidad que en otras circunstancias son imposibles.

El propio baterista ha dicho que el DVD permite ver la ceja que se levanta, la media sonrisa, el medio giro hacia el público para comprobar si todavía los sigue y la sonrisa abierta cuando algo encaja.

Para quien no podrá verlos en una sala, y desde Sudamérica a la fecha de escribir estas líneas nos incluye a todos, es lo más cerca que estaremos de estos talentosos músicos.

«No vendemos destreza, vendemos ideas»

No hay acá una sola nota destinada a los fanáticos acérrimos de Bill Bruford que aún giran su vieja copia de «Discipline» o «Close to the Edge». Lo que hay, en cambio, es un trío con un baterista legendario resolviendo problemas en tiempo real junto a dos músicos de talento que no le deben nada al rock progresivo (él mismo nos advirtió que Mike y Pete saben poco de rock y menos aún de progresivo) y que por eso mismo lo obligan a pensar distinto.

Son pocos los reparos que se le pueden poner a una banda así de ágil y sincera. Quizá el DVD podría haber sido un show completamente distinto, pero más de alguno celebrará poder ver todas las piezas del audio reproducidas en imágenes, y las canciones tienen suficientes variaciones de noche a noche como para mantenernos entretenidos y excitados.

Con todo, «Group Chat» es un disco valioso para quienes no hemos podido estar ahí, en el momento irrepetible, y también para los golosos que ya los han visto un par de veces en Europa. Tal como dice el Dr. William, nunca será lo mismo, pero por lo menos podemos experimentar un trozo de tres músicos dialogando en voz alta frente a gente real, en conversaciones que pueden llegar a resoluciones exquisitas como también a callejones sin salida. Es el riesgo incluido en el precio de la entrada.

Para los lectores de este lado del mundo queda la deuda pendiente, pero por ahora, la charla nos llega grabada. Que ya es bastante más de lo que su baterista prometía en nuestra conversación.


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ProgJazz es un colectivo unido por la amistad nacido en 2007, y que busca difundir música sobre la base del rock progresivo, el jazz, la música de vanguardia y todos sus géneros asociados.

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